Narrado Jennifer
Lisi miraba por la ventana de mi cuarto, seguramente analizando cualquier llegada.
—¿No crees que deberíamos pensar en el baile de bienvenida?—le pregunte y ella se giro para mirarme.
—No pienso ir—me dijo y la mire.
—No puedes no ir—le dije molesta.
—¿Para ir sola? Paso—me dijo y volvió a mirar por la ventana.
—Vienes conmigo—le dije y ella negó—Con lo guapa que estarías con un vestido—le dije y ella suspiro.
—Me lo pienso—me dijo y sonreí sabiendo que era un si.
—Si no quieres hablar del baile, ¿De que quieres hablar?—le pregunte mirando al techo de mi habitación aburrida.
—Viene alguien, veamos quien es—me dijo y salio de la habitación.
La seguí lo más deprisa que pude, y nos quedamos al final de las escaleras, mientras sonaba el timbre y mi padre abría la puerta, dejando entrar a nuestros otros dos tíos, Caleb y Marcus.
—Ya llego por quien tanto lloraban—dijo mi tío Caleb.
Sin dudarlo, Lisi y yo salimos corriendo a abrazarles. Acababan de volver de un viaje alrededor del mundo, un fantástico viaje con sus mujeres e hijos, que envidia sana.
—Hola pequeñas—nos dijo nuestro tío Marcus abrazándonos.
No eramos familia de sangre, pero la unión que creo la música en su amistad les daba todo el derecho a llamarse tíos.
—¿Que tal por la india?—pregunto Lisi.
—Decirme que no habéis comido bichos—les suplique y los dos rieron.
—Nada de bichos—dijo mi tío Marcus y beso mi cabeza.
Cada uno nos dio una bolsa a cada una, con un vestido indio y un instrumentos de algún país.
—Por algo sois mis tíos favoritos—dije y ellos rieron.
—No digáis nada a vuestros hermanos que no les hemos traído nada—nos aviso el tio Caleb y asentimos.
—Las consentís demasiado—dijo mi padre y Lisi puso mala cara.
—Son nuestras niñas, hay que cuidarlas—le respondió tranquilo el tío Caleb.
—Aún así es demasiado—dijo mi tío Lucas y Lisi le miro.
—Lo que pasa es que tenéis envidia de que nos quieran más que a vosotros—dijo Lisi y todos la miraron.
—Eso no lo dudes—dijo el tío Caleb y abrazo a Lisi.
—Bueno, si tanto nos queréis—dijo Lisi y todos la miraron—¿Nos puedes hacer un favor?—pregunto Lisi tranquila.
—Elizabeth—le aviso mi tío Lucas.
Sabía a que jugaba Lisi, y no era un juego que pudiera ganar.
Narrado Elisabeth
Mire a mi padre, quien no usaba mi nombre completo nunca ni aunque yo se lo dijera, por lo que se estaba enfadando mucho.
—Solo le iba pedir que me enseñe a tocar el instrumento que me ha regalado—le dije a mi padre.
Era una mentira, pero prefería proteger mis espaldas y no ganarme un castigo, al menos no tan pronto.
—Bueno, ¿Que era eso tan importante?—pregunto mi tío Marcus y mire a Jenny.
—Acabas de llegar, ya tendréis tiempo para reuniones, tenéis que contarnos todo—les dije y Jenny me miro sabiendo lo que estaba haciendo.
—Lisi—me llamo mi padre intentando mantener la calma.
—¿Algún problema papa?—le pregunte mirándole con una sonrisa de niña buena y unos ojos bien abiertos.
—Es un reunión importante—me dijo mi padre y le mire.
—¿No puede esperar unas horas?—pregunto Jenny, y se gano una mirada asesina de su padre.
—No, y lo sabéis—nos dijo el tío Asher.
—Se ha que estás jugando, y no me gusta—me dijo mi padre y le mire molesta.
—No estoy jugando, solo me intereso por mis tíos—dije y abrace a mi tío Caleb.
No iba negar, que algo de interés había en perder el tiempo pero también, en menor medida, pero algo, me interesaba los detalles de su viaje.
—Largo—dijo mi padre y le mire mal.
—Idiota—dije antes de agarrar a Jenny e ir a las escaleras.
—¿Vamos a quedarnos a oír?—me pregunto.
Asentí, ellos nos habían echado de la reunión pero no habían dicho que no pudiéramos oír, además estaban en el salón, cualquiera les podía oir, si era tan privada que se fueran al sótano o que lo dijeran,
—¿Que ha sido eso de ahí?—pregunto mi tio Marcus sorprendido.
Era clara la sorpresa porque nuestra relación con nuestros padres jamás había sido tan tensa.
—Es por lo que os hemos llamado—dijo mi padre.
—No pienso meterme en asuntos de padres e hijas—aviso mi tío Caleb tranquilo.
—No es un problema—dijo mi tio Asher y puse maña cara—Es por unos nuevos clientes que hemos encontrado—.
—No entiendo—se quejo mi tio Caleb.
—Son unos chicos de su colegio—explico mi padre—A los que odian—añadio.
—Esto va ser divertido—se rió mi tio Caleb.
Mire a Jenny porque ni ellos sabían lo divertido que iba ser esto.