Narrado Jennifer
A mediados de enero, las clases volvían a empezar haciendo que la diversión se acabará y tuviéramos que volver a la horrible rutina. Me desperté y mire mi reloj, lamentándome porque fueran las seis y no podía volver a dormir.
—Jennifer, ¡Levantate ya!— me grito mi padre asomando su cabeza por la puerta de mi habitación.
— Asher, no grites— le grito mi madre desde el piso de abajo.
— Es el primer día de clase, debe despertarse ya— grito mi padre de vuelta y me lanzo un cojín.
Me senté en la cama, y mire a mi padre.
—Te odio— le dije a mi padre molesta.
— Tienes media hora, antes de que salga el coche— me dijo y mi padre, le mire suspirando desde mi cama.
— ¿No crees que soy mayorcita para ir sola?— le pregunte y él me miro.
— Lucas va llevar a Lisi— me aviso, y le mire.
—¿Y si voy con ellos?— le pregunte y él me miro.
— Tienes cinco minutos— me dijo saliendo de mi habitación.
Lisi, la hija de los mejores amigos de mis padres y mi mejor amiga, era el comodín, si ella tenía permiso para algo a mi me lo daban, y obviamente eso también le beneficiaba a ella.
Me levante de la cama sin dudarlo, y me puse a prepararme. Me levante de la cama sin dudarlo, y me metí en la ducha para despertarme de mejor forma. Me puse unos vaqueros y una camiseta, me puse unas zapatillas y baje a la cocina.
Mi madre estaba en la cocina preparando el desayuno mientras cantaba tan tranquilamente.
— ¿No es mucho desayuno?— le pregunte mientras cogía unos pocos cereales para comerlos.
— No es para ti— me dijo y la mire divertida, me dio una manzana y la mire riendo— Lucas ya esta fuera esperando— me dijo y le mire.
— No he tardado tanto— me queje y ella rió.
— Es un don prisas— me dijo mi madre riendo.
Cogí una botella con agua y bese la mejilla de mi madre.
— Cuando se levante el enano, le dices que me devuelva la pintura— le dije a mi madre y esta asintió mientras terminaba de hacer las tortitas.
Salí de la casa y subí al coche n***o de Lucas, Lisi estaba en la parte de delante y me paso una magdalena.
Narrado Elisabeth
A las cinco de la mañana ya estaba despierta, para salir a correr, y tras ello, hice mi rutina de yoga para después ducharme y vestirme. Y a las seis y media en punto entre en la habitación de mis padres.
— Papa— grite y al ver que no se movía ni él ni mi madre, encendí la luz— Tienes que llevarme a clase, así que despierta ya— le dije y él se quedo en la cama como si nada.
— Lucas— le llamo mi madre tapándose con las mantas.
Mi padre hizo ruidos raros, y murmuro cosas que no entendí.
— Papa, levantate o rompo tu guitarra— le dije haciendo que se levantara de golpe.
— Elisabeth, ni se te ocurra— me aviso levantándose de la cama.
—Tienes cinco minutos, voy ha hacer el desayuno— le dije.
Cerré la puerta, y baje a la planta de abajo para hacer el desayuno. Una vez estaba listo, espere a mi padre pero no llego por lo que subí a a su habitación y abrí la puerta para encontrar me a mis padres besándose.
—Por dios, parar— me queje y ellos rieron.
— Ya te enamoraras— me dijo mi madre riendo.
— Si es de los de mi colegio, paso—le respondí, y eso era verdad, todos los de mi colegio solo se acercaban a nostras por nuestros padres famosos.
En ese momento mi hermano entro en la habitación y se metió en medio de mis padres.
— Mama, quiero ir en bicicleta con Chris— dijo mi hermano Jason, mirando a mi madre.
— No creo que Ali— dijo mi padre aun en la cama.
— Papa— le llame molesta, y él me sonrió.
— ¿Y si os lleva el tio Asher?— le pregunto mi madre a mi hermano y este salto de la cama.
— Perfecto— dijo mi hermano feliz— ¿Me has hecho el desayuno?— me pregunto y le mire.
— ¿Eres tonto?— le dije y le pegué en la cabeza— Vete a vestirte— .
Mi hermano me miro riendo y se fue a su habitación riendo.
— Papa— le dije a mi querido padre cansada.
Mi padre se levanto de la cama ya vestido y me saco de la habitación. Los dos bajamos a la cocina y desayunamos, para después ir al coche.
— Jenny viene con nosotras— le avise.
Subimos al coche y un minuto después, Jenny subió al coche y sabiendo que por las prisas no hubiera desayunado, le di una magdalena.
— Eres mi salvación— me dijo ella haciéndome reír.