Narrado Jennifer Lisi me explico su ansiedad con las rupturas, y lo solucionamos todo, entendía la presión que tenía mi amiga por ser perfecta y porque todo saliera bien, así que no podía juzgar su enfado y frustración. Y lo solucionamos y eso era lo importante. Ya había pasado una semana más, y al fin llego el sábado, bendito sábado y bendito descanso. A primera hora de la mañana me cole en la habitación de Lisi y desayunamos juntas, y ahora estábamos sin hacer nada. —¿Quienes eran los chicos del coche?—le pregunte. No se lo había preguntado desde que nos arreglamos porque aún no sabía como le afectarían las cosas. No tenía miedo de como se tomara las cosas pero no quería enfadarme. —Mi primo—me dijo y la mire. —¿Vino por que si?—le pregunte y ella me miro. —No, le había pedido

