Carrie siempre supo que este sería un final arriesgado, y se sentía agradecida por cómo Sinclair intentaba protegerla, pero también se sentía culpable porque al final tendría que traicionarlo. Los últimos meses de convivencia la habían confundido a medida que se acercaban más y se parecían más a la pareja que representaban ante el público. Sus peleas disminuyeron a medida que empezaron a confiar el uno en el otro y, aunque su vida s****l seguía siendo una agresiva muestra de dominio, había momentos de auténtica ternura que solo aumentaban su confusión. En cada lugar, encontraban tiempo para entrenar juntos, ya fuera en el gimnasio o en un dojo. Estaban siempre ocupados, y cada noche ella dormía profundamente, totalmente agotada por el ritmo y las exigencias de su vida con Sinclair. Cuando

