POV Charles
Me perdí en el beso con ella. Estaba a horcajadas de mí, empalada en mi m*****o grueso e hinchado, arriba y abajo, sus pechos hacían esos movimientos eróticos por los rebotes de ella en mi polla. Se veía tan sexi, me excitaba aún más, gemía para mí, gemía mi nombre. Agarre sus caderas y las apreté para darme impulso, la embestí fuerte, gimió, la embestí otra vez, y así, una, dos, tres.. Gritaba de placer, su piel suave contra mi piel, una vez más deje que tomara el control. Tome su clítoris con mis dedos, hacia movimientos circulares mientras ella se mecía en mi polla, ella estaba tan perdida en el placer, no me cansaba de verla. Pero no aguanté, su presencia me llevaba al límite, su aliento me reconfortaba, me levante y la bese y la embestí rápido y fuerte, era a una velocidad nunca antes vista, ya estaba al borde y ella ni se diga. Vinimos los dos al mismo tiempo. Ella dijo en mi oído “te amo” y sonreí. “Yo también te amo Antonia”
Desperté con mi semen chorreado en toda mi entre pierna, arruine mis boxers, era uno de los muchos sueños que había tenido con Antonia. La añoraba, solo quería estar enterrado en ella. No he podido estar con Natalia, no hemos tenido intimidad desde que nos casamos. A veces dormimos juntos, y es solo porque ella se duerme y yo me acuesto a su lado. Por lo general, dormía en el sofá.
El día de la boda, por un momento pensé en dejar todo e irme a buscarla. La perdonaría y estaría con ella a pesar de que no era una buena mujer, pero me gustaba, yo solo me sentía bien con ella. Recupere mi compostura, los padres de Natalia estaban dichosos, aunque ella reía, sabía que ella no estaba tan segura. Yo la obligue. Debí esperar a ver como desarrollaban los eventos, pero no lo hice, solo la rabia consumió mi mundo y me hizo actuar de forma estúpida. Ya estaba más calmado.
Daniel no se había aparecido por la boda, sin decir que no lo había visto más. Susana me había contado que él no asistiría, estaba en otra ciudad atendiendo algunos asuntos. No le creí pero en realidad no sabía cómo actuar frente a él después de lo que había pasado. No debí pegarle, debí dejarlo hablar.
Mis tíos estaban en la boda, pero no logré descifrar sus emociones. Ellos no se metían en mis asuntos amorosos, sin embargo, al siguiente día de avisar sobre mi boda, mi tío fue a mi oficina con los papeles listos de un acuerdo prenupcial. Le dije que no era necesario, pero el insistió. No quise decirle eso a Natalia, me avergonzaba, pero eran cosas de mi tío y si el me lo había pedido, lo intentaría.
Cuando le comenté a Natalia, ella no despabiló y me dijo que ella no quería mi dinero si algo pasaba, pero me pedía que no arruinara los negocios familiares, su familia dependía de ello. Incluí las clausulas necesarias, para que nuestra unión no interfiriera en ello y que solo los la cancelación de contratos fueran derivados de incumplimientos de acuerdos y entregas. Lo firmó y con eso quedé blindado para la tranquilidad de mi tío.
Mi corazón dolía cada día. Estábamos en Trinidad y Tobago. De luna de miel, pero esto no lo parecía. Hacíamos actividades por separado. Ni siquiera estábamos comiendo juntos.
Esta mañana me desperté por mi sueño húmedo a las 5 am. Gracias al cielo que me quede en el sofá, me daría mucha vergüenza con Natalia. Tal vez si intentara tener intimidad con ella, esto no ocurriría. Tenía que dejar de pensar en Antonia, ya no había nada que hacer, solo me debía a Natalia, ya tenía que superar a esta mujer.
Me levanté y me fui al cuarto, para ver a Natalia. No estaba en la cama ni en el baño. El balcón estaba abierto. Ahí estaba ella, mirando el inmenso mar, un poco oscuro por la madrugada pero con destellos de luz que en poco iba a salir con el sol. Lagrimas rodaban por sus mejillas. Me sentí culpable.
Era hora de hablar con Natalia, no la podía evitar más, ella esperaba un matrimonio feliz o por lo menos algo que le trajera paz y yo estaba estropeando todo pensando en una mujer que no era nada y que me traicionó.
-“Nat ¿Qué ocurre?” le pregunté. Ella se asustó un poco, estaba desprevenida, no me miro trato de recomponerse y se limpió las mejillas, pero era tarde, ya la había visto.
-“hola cielo, estoy bien ¿Por qué me preguntas? Dijo ella. Suspiré.
-“Estabas llorando. Solo dime si soy el causante. Hace muchos días debí hablar contigo” dije resignado. Ella se le levanto y me abrazó, luego me invitó a sentarme.
-“No Charles, no lloro por ti. Y yo lo sé. Sé que amas a otra mujer y que te casaste por despecho” me dijo, me quede sin respiración.
-“¿Quién te lo dijo?” pregunté con voz preocupada.
-“nadie. Lo sé, tu forma de comportarte, además cuando duermes conmigo la llama constantemente. Antonia” dijo ella un poco triste.
-“Natalia. Yo lo siento. Yo..” no termine de decir cuando ella me interrumpió.
“Tranquilo Charles, no es como si yo no amara a alguien más” dijo ella y yo quedé perplejo ¿Qué?
-¿Cómo? Pregunte demasiado confundido, o bueno no, mi esposa amaba a otro hombre y yo la obligue a casarse conmigo y era obvio que estaba pasando por lo que yo estoy pasando.
-“si Charles, amo a otra persona. De hecho te lo iba a decir hoy o mañana, estaba buscando el momento preciso. No quería estar en un drama contigo” dijo
-“bueno estoy aquí, cuéntame la verdad, te escucharé y no juzgaré, yo mismo no tengo moral para hacerlo”. Dije.
-“a medida que iba creciendo siempre me sentí… Digamos que diferente. No lo entendía en ese entonces. Pero a medida que llegaba a la adolescencia iba descubriendo que era lo que tenía en mi interior” dijo. Yo estaba atento a donde quería llegar. Me miraba.
-“descubrí que me atraían las mujeres” dijo esperando de mi alguna palabra o juicio. No lo negaba estaba impactado pero no entendía, ella había estado en una relación con un hombre antes de mí y luego conmigo y habíamos tenido intimidad.
-“sigue por favor” le acaricie la espalda, invitándola a que siguiera con su confesión.
-“en mi inocencia, se los dije a mis padres, y ellos reaccionaron como si esto fuera algo malo, el trato fue horrible, hasta pensé en salir de este mundo. Me llevaron a psicólogos para que me ayudaran a curar esta enfermedad, inclusos a personas religiosas” suspiró, ella trataba de aguantar las lágrimas “reprimieron lo que realmente era, lo escondí muy dentro de mí y fingí, me volví la maestra de la actuación. Charles por muchos años fingí, en todo, cuando me convertí en una figura pública fue peor para mí. Tuve esta relación antes de ti, por fortuna se fue del país. Luego mis padres me obligaron frecuentarte solo para que nos fueran bien en los negocios, cuando me propusiste matrimonio sufrí, no lo quería, ya yo amaba a alguien” confesó ella, yo estaba atónito.
-“hace unos dos años, la conocí, imponente, mayor, experimentada, lo supe de inmediato, ella sería mi muerte. Nunca había tenido experiencia con otra mujer y todo se dio tan fácil. Sabes que cuando encuentras a la persona indicada no hace falta tiempo, la amas de inmediato y con el pasar de los días aprender a amar sus defectos. Nos escondimos por mi condición, pero ella sufría también, no podíamos amarnos libremente y siempre le prometí que algún día seriamos las dos, pero le fallé. Elegí a mi familia antes que mi felicidad y ahora estoy muriendo en vida” lloró tan intensamente, la abracé. Pobre Natalia, yo me sentía culpable por hacerla aceptar este matrimonio, como estaría esta mujer que ama a Nat, seguro que devastada también.
-“Nat, escúchame, no me debes nada a mí, yo te apoyaría en esta vida y la otra. Pero debes cambiar esto, debes hablar con tus padres, debes dejar de tener miedo de la sociedad tan mezquina. Siempre debes pensar en ti” le dije sinceramente, debía animarla y buscar una solución.
-“¿Qué puedo hacer? Ya es tarde para mi” dijo entre llantos.
-“no es tarde ni para ti ni para mí. Si es por los negocios de tus padres conmigo es lo que menos debe preocuparte, pero habla con ellos, busca a esta persona y dile que la amas. Ya llevamos más de una semana aquí, que tal si nos vamos hoy o estamos algunos días más para que pienses en todo y estés preparada” dije
-“no estoy segura Charles, tengo tanto miedo” se expresó.
-“miedo, no puedes tener miedo para amar” dije burlándome de mi propia declaración, una persona que tuvo miedo de amar.
Decidimos esperar una semana más en la isla, esto era un paraíso tropical. Nos acercamos más, me contó muchas cosas, en realidad esta chica había sufrido mucho. Sin embargo, era tan fuerte. Por primera vez hable abiertamente de Antonia, lo que sentía por ella y todo lo que pasó. Era de esperarse de que ella pensara que había sido un tonto como todos. Diariamente me exigía que la llamara y la escuchara o que llamara a Daniel. No era capaz, ahora que habían pasado los días, me di cuenta que fui un idiota con todos, incluida a Natalia, la había arrastrado a este embrollo e hice que perdiera al amor de su vida.
Gracias al cielo que ella no me odiaba ni me culpaba, decía que ella era la culpable por no enfrentarse a sus padres y por no querer aceptar su condición, aunque personalmente sus padres tienen más culpa que nadie. Nat y yo decidimos no solicitar los tramites del divorcio hasta que ella estuviera segura.
Escuché a Natalia y marque el número de Antonia, quería escuchar su voz, quería una explicación. Apagado. Intente miles de veces ese día. Llame a Daniel.
-“¿Hola?” contestó con una pregunta, seguro le parecía descabellado recibir una llamada después de todo lo que le hice.
-“Daniel, hola” dije escasamente, en realidad no tenía palabras.
-“Charles, es bueno escucharte” mi primo Daniel tenía ese don de no guardar rencor.
-“Daniel lo siento por mi comportamiento, te llamo porque me siento tan avergonzado de haber hecho lo que hice y de tratarte así. No debí perder el control” me disculpe, por algo se comienza.
-“tranquilo hermano, no pasa nada” dijo y ataque
-“Daniel..mmm...¿qué pasó entre Antonia y tú?” finalmente solté. Daniel suspiró y me preparé para escuchar una larga historia.
-“la hermana de Antonia no arregló una cita, en el bar del Hotel Mayorca, pero no pude llegar” inició su relato, él era quien ella esperaba el día que nos conocimos.
-“como no pude, un día salimos a almorzar, ella era hermosa y maravillosa” me sentí celoso de sus palabras hacia ella, pero no estaba alejado de la verdad “quise volver a salir, yo me ilusione, quería llegar a algo con ella. Su naturaleza es ser amable y hacerte sentir a gusto y yo confundí todo. Ella no me demostró jamás nada que yo pudiera interpretar como gusto. Pero luego ella me canceló la cita y accedió a verse conmigo para explicarme una situación, supongo que era que quería decirme que estaba con alguien más” dijo tristemente. Yo me sentía como un idiota y mal por mi primo.
-“entonces, ya sabes me inventé toda esta historia en mi cabeza, tenía tantas ganas de amar que solo me volví loco con ilusiones vacías. Luego te conté que estaba saliendo con alguien, aunque fui claro que no habíamos llegado a nada, yo te dije que estaba trabajando en eso para tener una relación seria con ella y ya sabes el final desafortunado de esta historia. Yo termine haciendo un desastre, tu terminaste casado y Antonia terminó devastada” finalmente Daniel expuso el mal entendido. Era una mierda, era todo tan fácil, yo compliqué las cosas de una manera garrafal. ¿Qué iba a hacer?
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