Estábamos desayunando alegremente, preparándonos para el día de hoy que iríamos a la gran ciudad, a hacer compras, pasear, almorzar. Celia no quiso acompañarnos, debido a que preferiría descansar que caminar. Perezosa. Pero en realidad, era mejor que descansara, yo le daba algunos problemas a veces con mis caprichos y antojos. Alex había hecho una lista de las cosas que necesitaba para terminar de arreglar la habitación de Dulce, estaba leyendo la lista en voz alta a Richard para que diera su opinión con respecto si era suficiente o faltaba algo. En muchas cosas Richard asentía, en otras daba su opinión para reemplazar, o tomar menos o más. Me sentía plena, tenía a mi hijo conmigo, Richard se comportaba como un caballero, aunque me sentía triste por él, a pesar que se había alargado su e

