Andrea se miró en el espejo del tocador, esperando ver a la radiante novia que siempre soñó ser. En su lugar, unos ojos asustados le devolvieron la mirada desde un rostro pálido y tenso. Con dedos temblorosos, ajustó el velo sobre su elaborado peinado, lo único que realmente pudo decidir para su boda. Cada otro detalle había desencadenado una confrontación apoteósica entre ambas familias desde el día uno Flores, trajes, comida, bebida y la recepción, se vieron envueltas en una lucha de titanes antes de su elección, donde nadie quiso entrometerse para no generar más conflictos. Un trueno hizo vibrar los cristales de la ventana y Andrea se sobresaltó cuando la puerta se abrió de golpe al mismo tiempo y su madre entró como un torbellino, con el rostro contraído por la preocupación. —Car

