Mi corazón martillea con fuerza. Vicente, mi enemigo, mi aliado, mi tormento… y ahora, mi víctima. Miro a Vicente de nuevo, y en sus ojos veo la verdad: él haría lo mismo si los papeles estuvieran invertidos. En este mundo, la supervivencia es cruel, despiadada. Y yo he jugado este juego durante demasiado tiempo para fingir que no sé cómo funciona. La decisión final… Luca me tiende una pistola. La sostiene con calma, como si fuera la solución más obvia, como si todo lo que he construido dependiera de este momento. —Hazlo, Valeria —murmura, casi con ternura—. Hazlo por nosotros. Miro la pistola, luego a Vicente, que me observa con una mezcla de desesperación y furia. Nunca imaginé que sería yo quien decidiera su destino. Y tal vez, él tampoco lo vio venir. Tomo el arma. La sensación d

