Los espectadores quedan mudos por un momento hasta que Raissa y Geo reaccionan a la vez y después de un desgarrador grito que saca a todos de la conmoción inicial, corren hacia los vehículos volcados. Mónica hace lo mismo y alcanza a Raissa. ―Soy enfermera, ¿puedo ayudar? ―Hay gente especializada para estos casos ―dice la rubia sin dejar de avanzar―, pero ve a ver a mi hermano, con lo tozudo que es, seguro se pone de mal humor y no dejará que nadie lo atienda, tal vez tú puedas calmarlo ―le dice lo último deteniéndose un momento y mirándola de frente. Mónica baja la vista. ―Vamos, hay pacientes que atender. Pedro toma a los niños y se los lleva a la cafetería del lugar, para que se distraigan, aunque Lucas, con su inocencia de niño y sin comprender la magnitud de lo sucedido, n

