Avon Williams — ¿Que ha sido eso? — me cuestiono el hecho de no responderle, pero igual sigo mi camino hasta mi oficina. Ato mi cabello en un moño algo raro pero que según yo es una cebolla, me coloco los lentes de lectura para ver mejor la pantalla de la computadora y comienzo mi madrugada agitada dando órdenes y cobrando favores para poder recolectar lo que sea que me lleve con el paradero de Shahid Veo la hora en el reloj de la pared y la vista empieza a ponerse borrosa dando las 5:30 de la madrugada, no me puedo creer que lleve más de cinco horas sin moverme de esta silla, busco el café de hace unas tres horas atrás y solo me llevo el vaso vacío, no puedo creer que las horas pasen tan rápido. Shahid Ahmad, ronda entre los 30 años un metro setenta, ojos claros y no se dice

