Se forma una nueva familia

3931 Palabras
CAPITULO III SE FORMA UNA NUEVA FAMILIA   Pronto la solidaridad se hizo presente, las niñas comenzaron a estudiar y a alimentarse debidamente dejando ver sus verdaderos rostros y personalidades. Mientras más se conocían mayor era la confianza que manifestaban aquella niñas hasta el punto de verlos como si fueran sus hermanos de sangre, aprendieron a lidiar con los caracteres tan distintos que David y Esteban mostraban y ellos a su vez trataban de suplir cada una de las necesidades que ellas podían presentar como la alimentación, el estudio, la distracción, el afecto y la comprensión, para esto contaban con los conocimientos y los contactos del Padre Juan Pablo. David dedicaba horas en hablar con ellas, contarles historias, anécdotas y ayudarles con su aprendizaje. Gina era muy orgullosa y bastante inteligente le gustaba aprender por si misma  por eso asimilaba rápidamente lo que le explicaban y muy pocas veces pedía ayuda, sin embargo estaba pendiente de Vicky y ahora de sus nuevas hermanas, cuando David no estaba ella les enseñaba lo que las niñas necesitaban para hacer sus tareas escolares, habían creado un vínculo armonioso y familiar. Ahora había más integrantes a la hora de formar equipos de futbol, esta forma de diversión contagió a las también a las jovencitas quienes disfrutaban a lo grande de esta actividad. La triste etapa de verse solas y desprotegidas en la calle comenzaba a disiparse, el Padre constantemente iba a llevarles las encomiendas que le enviaban sus padrinos, hombres y mujeres, pudientes e influyentes con el carisma y la solidaridad que requeria esta tarea, siempre estaban a disposición de la iglesia del pueblo y con gran cariño y compromiso aceptaron apadrinar a aquellos jóvenes que estaban a cargo de Ortiz y el Padre Juan. Diariamente era para estas jovencitas un eterno descubrir de todo aquello que la vida les había ocultado o les había mostrado tan lejanamente, lo que consideraron inalcanzable como una familia, la oportunidad de estudiar y el poder trazarse una meta  con la esperanza de llegar a ella, el contar con aquellos adolecentes que las habían rescatado de los peligros de las calles. Todo parecía un nuevo comienzo en el que depositarían toda su fé y su empeño. Con los días disfrutando de la nueva vida y las amistades que tenían era para ellas muy fácil opacar un poco los malos recuerdos, pero ignoraban que las etapas que atravesaban traen cambios que no se pueden evadir, como el del organismo y su constante evolución sobre todo a esa edad, los cambios físicos que se presentaban a menudo traían grandes interrogantes que las jovencitas no podían responderse del todo, su vaga idea de las cosas les daba inseguridad. En ese ir y venir de emociones llega para Gina el momento definitivo de su primera menstruación, un tema casi desconocido para ella sin embargo la suerte quiso que en ese instante se encontrara trabajando en el taller de costura de su madrina y rodeada de damas adultas dispuestas a explicar con detalle todo a cerca de este acontecimiento, allí tuvo la oportunidad única de hacer todas las preguntas y recibir las respuestas y consejos más acertados en cuanto al tema. Mientras se empapaba de tan valiosa información aquellas señoras le aconsejaban del comportamiento que debía adoptar de ahora en adelante pues ya era una señorita y era su deber velar e informar a sus otras compañeritas ya que a ellas también se les acercaba ese momento. _ Esta situación aunque muy normal es también algo muy íntimo, no debes dejar que los varones de tu casa se den cuenta de lo que te está pasando porque puede llegar a ser algo vergonzoso ya que la mayoría de los hombres ven esto con repudio._ Aconsejaba su madrina. _ ¡Ya eres una señorita!, debes cuidarte mucho y cuidar a tus hermanas, mira que ustedes viven con dos varones grandes. Aunque David inspira mucha confianza por lo serio y responsable que es, Esteban... ¡la verdad me da muy mala espina!_ comentaba una de las costureras. _ ¡No permitas que se les acerque demasiado, que quiera tocarlas! Ustedes deben darse a respetar por sobre todas las cosas y en cualquier caso que se vean en peligro usen el teléfono que Ricardo les instaló y llamen al Padre, a la policía o a nosotras._ Era tanta la preocupación de la madrina de Gina que se imaginaba lo peor y siempre le hacía  a su ahijada preguntas de cómo se comportaban Esteban y David con las niñas. _ Ellos casi nunca están en casa y cuando llegan solo comen y nos sentamos todos a ver televisión un rato, David a veces nos revisa los cuadernos para ayudarnos con las tareas, pero Esteban nos habla solo lo necesario antes de irse a dormir. Al menos que vea que una de nosotras se siente mal, cuando eso pasa ambos se preocupan mucho y se desesperan, ambos entre los dos tratan de buscar algo que nos haga sentir mejor y si ven que ya no pueden, entonces llaman al Padre Juan para que les ayude_ Explicaba Gina en el taller de costura a todas las trabajadoras y a su madrina. _ Pero ¿Tú no has visto ningún tipo de morbosidad de ellos hacia ustedes? Por lo menos de Esteban. _ No madrina, como le dije Esteban siempre esta pendiente que no nos falte nada, pero la verdad es a quien menos le vemos la cara, los pocas veces que pasa el día entero con nosotras se entretiene trabajando en algo que la casa necesite, además cuando él está  allí siempre llegan a ayudarlo dos chicos que viven con el Padre Juan y trabajan hasta muy tarde. Robinson y Edward frecuentemente visitaban aquella casa, cada uno con una intención diferente, ya que mientras Edward se ofrecía para llevar alguna encomienda del Padre y así tener la excusa para compartir un rato conversando y jugando con las niñas o para ayudar en algún oficio que estuvieran realizando, a Robinson en cambio lo atraía a ese lugar otra cosa, pues pocas veces conversaba con alguien aunque las niñas lo acosaban con preguntas que consideraba tontas nunca les respondía, tampoco hablaba con David, el único que le podía sacar palabras en abundancia era Esteban, quizás porque éste no le interrogaba sino que lo invitaba a participar en cualquier trabajo que estuviera haciendo, con todo y el mal carácter de Esteban sorprendentemente sucedía que aquel introvertido adolescente le daba algunas instrucciones y él las ponía en práctica sin discutir, sobre todo con lo que se trataba de arreglar la vivienda, pues a Robinson llamaba la atención en gran manera la idea de terminar la construcción de esta enorme casa pues su estructura era para él un gran enigma que lo emocionaba, diariamente se paseaba de un lado a otro imaginándose como se vería terminada tan fantástica mansión, tocaba admirando disimuladamente las majestuosas columnas que formaban los 4 pisos desnudos y llenos de polvo pero que aun así revelaban la ilusión de un hermoso castillo de aquellos cuentos de hadas. Robinson aun en la casa parroquial, aislado de los demás trazaba líneas imitando la estructura de la mansión de sus sueños, llenaba sus cuadernos de diseños que se asemejaran a lo que según él podía ser esta casa ya terminada. Entre cosas buenas y otras no tanto llega la época decembrina, en casa David se preguntaba que se podía hacer para celebrar la navidad si no tenían nada, esta vez para ellos era muy importante ya que se sentían comprometidos con aquellas niñas que llevaron a vivir con a aquel lugar, era imperativo hacer que tal acontecimiento fuera especial para todos. El Padre Juan que siempre los apoyaba consiguió ropas nuevas, vestidos hermosos que fueron donados, juguetes para las más pequeñas, unos balones y comida para preparar, sin embargo Esteban logró traer un pequeño pino de plástico y algunos adornos que le regalaron. Esa noche de navidad fue la primera en familia, no había música ni luces brillantes, pero celebraban en grande comiendo y bebiendo refrescos y dulces mientras se acercaba la hora de abrir los regalos, esos 4 regalos para ellas que reposaban debajo de aquel sencillo pino. Meses después que Gina tuvo su primera menstruación le toca el turno a Dayana quien no contó con la misma suerte ya que esta si se encontraba sola en la casa con David y Esteban. Esa mañana Gina y las otras niñas habían ido muy temprano al taller de costura de su madrina a buscar una gran cantidad de ropa y calzado que las mujeres que trabajaban allí les habían conseguido ya que a medida que iban creciendo necesitaban nuevas vestiduras. David y Esteban tenían que salir a ayudar al sacerdote en un trabajo pero este último todavía estaba empezando a desayunar mientras que David ya estaba listo y le daba a Dayana instrucciones de qué iba a hacer y qué debían hacer las demás niñas en cuanto llegaran a casa, mientras este le hablaba pudo darse cuenta un gesto de molestia o incomodidad que ella experimenta por unos segundos tocándose el vientre con sus dos manos repentinamente, él esperó que la jovencita le dijera algo de su malestar pero no lo hizo, al terminar de escuchar las indicaciones que él le daba se dio la vuelta para comenzar su labor ignorando por completo que su pantalón rosa estaba manchado de sangre, David no pudo evitar darse cuenta de aquello y sin saber que hacer o decir se fue un poco nervioso a la cocina a decirle a su hermano mayor. _ ¡Dayana se desarrolló!_ Dijo _ ¿Y tú como lo sabes? _ Acaba de suceder ¡Tenía la ropa manchada de sangre!_ Trata de explicar David _ ¡Ya! ¡Qué asco! ¿No ves que todavía estoy comiendo?_ Explota molesto Esteban. _ ¡Quédate aquí con ella que yo voy a buscar al Padre para que nos diga que hacer! _ ¡No no no! ¿Que se supone voy a hacer yo aquí? Si ella comienza a preguntar ¿Qué le digo? _ Entonces ve tú a buscarle unas toallas…o que se yo ¡Algo que pueda usar! _ ¡Ni lo sueñes! Anda tú, mejor yo me quedo aquí hasta que llegue Gina y... ¡Que ellas resuelvan! David salió en busca del Sacerdote para que éste se encargara de la situación y Esteban siguió sin salir de la cocina imaginándose cualquier cosa de aquello que le estaba pasando a su protegida, pues en su ignorancia no dejaba de relacionar la sangre con un dolor atormentador, al buen rato Dayana entra ya cambiada de ropa y muy tranquila a la cocina a lavar los platos pero Esteban no deja de mirarla ni un segundo. _ ¿Qué te pasa? ¡Me estas poniendo nerviosa! _ ¿Tú... te sientes bien? ¿No te duele algo? No sé... ¿alguna molestia, ardor... algo? Dime sinceramente, ¡Si sientes algo así no te preocupes ve a acostarte que Gina y las niñas recogen este reguero cuando lleguen! _ ¿Qué tendría que dolerme según tú? No te entiendo. Esteban que no era de las personas muy discretas para soltar sus conceptos, todo lo decía sin tapujos y lo suficientemente claro para no tener que repetir explicaciones. _ David dijo que te acaba de llegar la menstruación, la regla o como la llamen y me imagino que eso debe causa mucho dolor... ¡de algo en alguna parte de tu cuerpo! ¡Por eso si te sientes mal ve a acostarte! Dayana por un momento se sintió avergonzada pero a la vez molesta, ella no pensaba que David se había dado cuenta y menos que fuera a decirle a Esteban. _ ¿Pero, qué les pasa a los dos? Eso no es su asunto, yo no quiero que sepan cada cosa que me pasa o me deja de pasar, así que métanse en sus cosas y respeten la vida ajena. _ ¡Ya tranquila! No te molestes así, solo queríamos ayudarte, David fue a buscar al Padre justamente por eso. _ ¡Ah! ¡También al Padre! Y ¿para qué? ¿Acaso me van a hacer un exorcismo por eso? _ ¡Tampoco seas tan grosera!_ Responde Esteban furioso tirando al piso todo lo que estaba en la mesa _ ¡Valora que por lo menos nos preocupamos por ti, eres una malagradecida y malcriada! Y te voy a tomar la palabra, ya no me voy a preocupar más por ti ni por lo que te pase ¡Arréglatelas sola de ahora en adelante! Dayana no pudo evitar sentirse atemorizada con lo que estaba presenciando pues llegó a pensar que arremetería contra ella en medio de la ira que manifestaba aquel joven quien después de aquella descarga de ira lavó sus manos y salió de la cocina refunfuñando para irse a la calle, justo en ese momento llegan Gina, Kelly y Vicky en un taxi muy emocionadas cargadas de cosas para todas pero el malhumorado hermano les pasó por un lado sin decirles nada, al ver esto Gina no se contuvo y preguntó a Dayana la causa de esa actitud de Esteban ya que normalmente no se molestaba con ellas a ese punto. _ Y a este ¿qué le pasó? _ Se molestó conmigo, bueno más bien fui yo quien se molestó con él y admito que le falté al respeto con la forma en que le hablé, pero me asusté mucho con su actitud y lo que me dijo _ Respondió. Gina se quedó muy intrigada pero no quiso decir nada más en frente de las más pequeñas. Rato después que ya los quehaceres estaban por terminarse se dedicó a conversar con su hermana más a fondo sobre el tema, fue entonces que David por fin aparece pero sin el Sacerdote, pues éste se encontraba muy ocupado para venir en ese momento. Cuando tuvo la oportunidad Gina le cuenta a David todo que pasó con Esteban y le explica que ella ya había vivido la experiencia y desde ese día se dedicó a hablarle a sus hermanas sobre ese tema para prepararlas para el momento en que les tocara a cada una, gracias a su madrina y las costureras tenía la información que se necesitaba y ellas mismas les enviaban cada mes paquetes de toallas sanitarias para que no tuvieran que pedírselas a ninguno de los dos. David se sintió muy aliviado con todo aquello y se sentó junto a Dayana para disculparse por él y por Esteban. _ Esteban seguramente estaba muy molesto con Dayana y su reacción le hizo sentir mucho miedo a ella_ Dice preocupada Gina esperando que David aclare las cosas con él pues no quería que hubiera un ambiente tenso entre ellos. _ ¡Eso es seguro! Ustedes saben cómo es él, así que traten de evitar encontronazos de este tipo porque no se sabe cómo pueda reaccionar, aunque yo dudo sinceramente que llegue a maltratarlas, lo mejor sería no provocarlo  _ Aconsejaba David. En la noche Esteban regresó como siempre con algo para cenar, ya el mal humor había cedido un poco pero igual no quiso hablar con nadie esa noche, después de eso pasó varios días sin hablarle a Dayana hasta que ella misma lo buscó para disculparse. Una tarde cuando Esteban llegó a la casa ella lo siguió hasta su cuarto entrando en la habitación después que él. _ ¿Acaso tú no sabes que no me gusta que entres a este cuarto?_ Enseguida reclama él al verla dentro. _ Yo no quiero que sigas molesto conmigo, ustedes son ahora mi familia, mis hermanos mayores y los necesito a los dos por igual ¡No me excluyas por favor!_ Decía Dayana sollozando mientras se lanzaba a los brazos de aquel que ya consideraba alguien muy importante en su vida. Al ver esto a Esteban no le quedó otra cosa por hacer que responder al abrazo estrechándola con fuerza, con ternura acariciaba los cabellos rubios y rizados de Dayana y dándole un suave beso en la frente le prometió que jamás volvería a molestarse con ellas de esa forma. _ Eso no se va repetir ¡Te lo juro! Yo estoy aquí para protegerte no para asustarte ¡Perdóname! El saber el miedo que podía provocarles con sus arranques descontrolados y el conocer lo que significaban ambos para aquellas jovencitas lo hizo reflexionar sobre lo que quería lograr para ellas y la actitud que debía tomar en cuanto a su nuevo rol de hermano mayor. Desde ese momento la privacidad ya había tomado el rumbo correcto, cada grupo se involucraba en sus respectivas experiencias sin que los demás tuvieran que formar parte o por lo menos enterarse, esto en cuanto a la intimidad de cada uno. Al pasar dos años el Padre Juan Pablo fue cambiado de aquella parroquia, por su edad y trayectoria se le asignó un cargo de menos responsabilidad y ajetreo en la capital. Aquella despedida fue larga, púes todo el pueblo se abocó a demostrarle al padre la importancia que tenía y el cariño que se había ganado de sus feligreses, allí estaban todos los chicos que habían trabajado con él en la iglesia, los colaboradores y el Sr. Ortiz con su esposa quien lucía una cara de aburrimiento como si se tratara de un castigo estar allí pero que de pronto al ver a David le cambió el semblante, este niño sin gracia que había llegado a su casa aquel día buscando a su marido se estaba convirtiendo en un joven alto y apuesto, muy atractivo a los ojos de aquella calculadora mujer que sin importar la presencia de su esposo ni la edad del chico se propuso llegar a conquistarlo.   Ya Vicky, Gina, Dayana y Kelly estaban muy instaladas y se habían familiarizado con todos en el pueblo, comenzaban a tener nuevos amigos y a sentirse queridas y aceptadas dentro de aquella multitud que cantaba y bailaba en honor a todos los logros que había alcanzado aquel sacerdote en sus muchos años de trabajo. Pero el Padre Juan no estaba muy contento, su retiro significaba el dejar de lado aquella ilusión que Ortiz ya le había contagiado, pero el dejar solos a los chicos que habían estado a su cargo era aún más triste. Aunque ya en varias ocasiones había hablado del tema con su sucesor todavía no se sentía muy confiado, mientras tanto por fuera aparentaba estar muy bien y complacido con su gente y el esfuerzo que estaban haciendo para hacerlo sentir más querido y respetado que nunca, con los regalos que le entregaban y las canciones que hacían en su nombre.  Ricardo Ortiz, cada vez estaba más enfermo y agotado, por un lado los negocios le absorbían más tiempo y por el otro las obras sociales que había iniciado estaban quedando en segundo plano y la partida del Padre Juan Pablo le complicaría mucho más. El miedo a que les arrebataran aquella propiedad a sus pupilos cuando él ya no estuviera lo llevó a pensar en otra alternativa para protegerlos, ya que se habían sumado 4 niñas más cambió los lineamientos del documento, pues, ahora el orfanato se consolidaría solo cuando hasta el último de ellos falleciera, esto aseguraría su permanencia de por vida en este lugar y él podría estar tranquilo. Después que cada uno de estos chicos hiciera su vida y formara su familia dentro de aquella paredes tanto sus hijos como sus nietos podrían disfrutar de la mansión, pero al morir el último de los dueños legítimos según el actual documento, todos los descendientes deberían ir a vivir aparte para darle paso al orfanato que tanto había deseado construir Ricardo Ortiz, ellos deberían hacer cumplir con lo establecido en el contrato para que este pueda contar con todas y cada una de las características diseñadas y mencionadas en favor de los niños y niñas para que encuentren allí el hogar que tanto necesitan. Aunque amaba mucho a su esposa jamás le comentó sobre aquella adquisición ni el propósito con el cual la realizó, no por desconfianza sino tal vez porque ella nunca mostraba interés por sus negocios, eso era lo que ella aparentaba.   Cuando el Padre Juan Pablo se fue del pueblo Robinson y Edward se mudaron a vivir también en aquella casa con David, Esteban y las niñas, así que también fueron incluidos en los documentos de propiedad, entonces tuvieron que buscar más material pues habría que cubrir dos espacios más, de esta manera de dos en dos se acomodarían en cada cuarto. Los demás huérfanos de la casa parroquial se repartieron a otros pueblos y aquellos que ya estaban más grandes se independizaron. Ricardo Ortiz siempre estaba muy pendiente de todos y la llegada de Robinson y Edward fue para él una enorme alegría ya que siempre pensó que se necesitaría de mucha ayuda para lograr aquel fin, conocía perfectamente a los dos adolescentes y reconocía en ellos sus capacidades y su inteligencia. _ ¡Sin duda serán de mucha ayuda para Esteban y David! _ Decía Ricardo refiriéndose a los otros dos que recién se integraban a la familia, cuando se reunía con ellos en la casa que sería por siempre su hogar les hablaba mucho sobre el proyecto, las condiciones, las ventajas y los nuevos lineamientos que estaba diseñando para que nada ni nadie los apartara de su misión. Después de un almuerzo junto al Padre Juan Pablo antes de ausentarse definitivamente del pueblo todos sentados en la sala les preguntó de uno en uno si estaban de acuerdo en cumplir con lo que se les pedía en el documento y aunque ninguno puso negativa Esteban y David después conversaron en privado con el Padre y el Sr. Ortiz para ofrecerles otra alternativa donde sólo ellos dos se comprometerían a cumplir hasta el final tal contrato, dejando espacio para que si llegara otra persona más a unírseles podía también vivir bajo las mismas condiciones y disfrutar como ellos de las instalaciones hasta que decidiera marcharse al igual que todos los demás. Ellos querían que ninguno estuviera obligado a vivir y morir en aquel lugar, que cada uno pudiera permanecer el tiempo que desease en la casa y cuando quisiera abandonarla para hacer su vida en otra parte nada se lo pudiera impedir. _ Voy a dejar esa posibilidad abierta, sin embargo ustedes dos deben contar con mucha ayuda para lograrlo ¡No se imaginen que les será muy fácil! _ Estamos conscientes de eso, por eso mismo es que no queremos ver comprometidos a los otros, pero si en el camino alguno de ellos se quiere quedar hasta lo último ayudándonos estaría en todo su derecho _ Explicaba David con detalles, para que los dos adultos no vieran la propuesta de una forma egoísta, esto ya lo habían conversado en varias ocasiones los dos jóvenes entre ellos mismos y sin comentarlo con los demás decidieron hacer la petición en secreto para ser revelada cuando se diera el momento oportuno. Como todos estuvieron de acuerdo se procedió a la firma del documento después de hacer varias acotaciones. _ Ustedes deben ser como el cristal, fuerte, hermoso y transparente, en este proyecto esta puesta toda mi esperanza, confío en que ustedes serán capaces de llevar la responsabilidad y hacer crecer una gran familia en esa casa, una llena de amor, de valores, de fortaleza, de sueños y de triunfos_ Decía el Sr. Ortiz a David y Esteban al referirse aquella estructura que se convertiría en su hogar.
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