TRECE Mark inspeccionó la habitación, tomando nota de la destrucción que había causado. Había cristales rotos por todas partes, y estatuas y adornos yacían en pedazos a sus pies. El agua de los floreros y varias botellas de licor recogidas en charcos en el suelo. La ira continuó fluyendo a través de él, como una liberación largamente esperada que se había acumulado a lo largo de los siglos. Después de años de contenerse, de contener su ira, finalmente fue libre. La presa había caído y la rabia ya no sería contenida. Le trajo recuerdos de la única otra vez que se había dejado abrumar por esta ira que todo lo consumía. Tenía trece años. Marcus llevó a su hermana, Kelliana, de la mano. A escondidas detrás de la casa del panadero, se dirigieron a las afueras de la ciudad. "No entiendo por qu

