–¿Te quedarás conmigo esta noche? –le interrogó. –Ahhh...–abrió la boca. Estaba a punto de ceder: podía verlo en sus hermosos ojos grises. No podía más, su corazón embargado de sentimientos colapsaría en cualquier momento. –Un beso más y me dirás que sí...–susurró amenazándola con sus tiernas acciones. Ella parpadeó irremediablemente ante esa afirmación, mientras sentía como lentamente la devoraba, lenta y dulcemente. –¿Pasarás la noche entre mis brazos? –le interrogó, mientras le sujetaba tiernamente de la barbilla. Tragó duro, porque de un momento a otro terminaría diciéndole que "Sí". Se mordió el labio inferior completamente avergonzada. –Yo... –titubeó. –Mañana cuando despiertes, Catherine...–le sonrió. –Lo primero que sentirás será, ese travieso sabor mío robándote el aliento,

