—Luciano, nadie ha pedido tu opinión. Puedes guardar silencio. —El menor de los Felicce no dice nada, en cambio, Frederick niega con la cabeza ante esto, se supone que el jefe debe dar el respeto a todos sus hombres, a cambio, él recibiría lo mismo, cosechas todo lo que siembras, ese era el karma. —No puedes evitar el destino de nuestra hermana, en algún momento, alguno de nuestros socios ofrecerá cuidarla, el mundo es más despiadado con las mujeres, y lo deberías saber. —Sigue Alessandro. —¿Y si eso es no es lo que ella quiere? Lo mínimo que podríamos hacer es escuchar sus deseos. —Responde Luciano, sus hermanos consideran esto, es cierto que algún día Rossy sería una mujer, ellos habían decidido seguir con el negocio familiar, pero ¿Rossy querría hacerlo? Para cuatro de los hermanos, i

