capítulo 23

1439 Palabras

De repente, Isabella sonrió como un ángel y dijo en voz baja: —¿Te gusto? Jimmy asintió, con la mirada obnubilada. Le gustaba tanto Isabella que no se atrevería a mancharla de ninguna manera. —¿Y si te dijera que sufres por los caramelos que te di? La sonrisa de ella se mantuvo pura e inocente, pero sus palabras hicieron que Jimmy temblara de sorpresa; sintió que iba a vomitar. —¿Todo por los caramelos que me diste? —se dijo incrédulo—. ¡No puede ser! ¡Ella no haría eso! ¡Ella es tan pura! ¡No me haría daño! Isabella permaneció de pie en la puerta y habló con calma: —No es solo por los dulces. Alguien publicó el escándalo en línea, y alguien hizo que tu familia se arruinara. Piénsalo: ¿quién pudo hacerlo? —¿Fuiste tú? —preguntó Jimmy, mientras el mundo perdía color ante sus ojos. S

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