Toda la familia estaba reunida en la mesa, incluida Adriana, que lucía apática y con los ojos hinchados. —Adriana, ¿por qué no viniste a la fiesta hoy? Bella es tu hija, ¿y ni siquiera puedes mostrarle un poco de respeto? —preguntó el viejo señor Star con voz grave. La fiesta había sido organizada para dejar en claro la importancia de Isabella dentro de la familia Star, pero la ausencia de la esposa de Tomás resultaba escandalosamente inapropiada. Adriana había descansado unas horas y se había recuperado un poco de la humillación sufrida, pero la pregunta del patriarca la hizo sentirse nuevamente agraviada. Ana intervino de inmediato, pestañeando con picardía y hablando en tono dulce: —Abuelo, mamá no lo hizo a propósito, tuvo un problema hoy. En otro momento, Adriana se habría senti

