Isabella le guiñó un ojo a Tiffany, que se puso tímida y apartó la mirada. Su jefa claramente se estaba burlando de ella. —Ah, está bien —dijo Molly, sentándose junto a Isabella y tomándola de la mano—. ¿Necesitas que te ayude con tu tarea? Isabella sostuvo la mirada expectante de Molly durante un instante y luego preguntó: —¿Qué tipo de diseño quieren? —Un estilo sencillo, casual —respondió Molly con suavidad. Isabella reflexionó unos segundos antes de decidir: —En el salón encontrarás algo que podría inspirarte. —Está bien. Gracias, Bella. Molly se levantó y caminó directamente hacia el salón, conocía lo suficiente el lugar como para no equivocarse incluso sin luces encendidas. Si tardaba más de diez minutos en regresar, significaba que había hallado lo que buscaba: allí siempre

