—Esa fue una discusión bastante corta —dijo alguien más. Todos se reían de Dickson. Incluso la maestra lo miró con desaprobación. Incapaz de soportarlo, Dickson salió corriendo del aula. La profesora de francés elogió a Isabella y reprendió a Dickson antes de retomar la clase. Tras la clase, el profesor de francés, Shawn Roman, se dirigió al aula diez para preparar la siguiente sesión. Al ver a Isabella rodeada de admiradores, le preguntó a la profesora de francés: —¿Qué ha pasado? La profesora respondió con orgullo: —¡Isabella habla francés muy bien! ¡A todos les encanta, y a mí también! Shawn se sintió desconsolado. Para él, lo peor era escuchar a otros profesores alabando a Isabella. Le recordaba su desastrosa actuación en el primer examen de francés: había sacado la máxima califi

