-No puedo darte lo que quieres, no estoy listo para una relación- susurra entre besos. Nuestras respiraciones agitadas son lo único que se oye entonces y el mundo está en pausa por unos segundos. Él no quiere estar conmigo de la forma en que yo quiero. Ethan quiere sexo, porque es un ser humano y su cuerpo lo manda, pero no su corazón y eso me daña, aunque no me permito mostrarlo. Me debato entre lo que es correcto y lo que no. Lamentablemente para mí, en estos momentos la razón no es uno de mis mejores atributos. Entonces suelto la maldición. -Por la mañana ni siquiera habrá sido importante- susurro decidida en su oído haciendo que se estremezca. Las inquietas manos del chico de ojos avellana se posan en mis caderas con firmeza y seguridad. Los besos apasionados no cesan en ningún mom

