Capítulo 4

1437 Palabras
Un mes, llevo aquí un puñetero mes, desde ese día no he vuelto a ver a Pedro, además he tenido visitas regulares del alpha c*****o número 2, ya que el alpha c*****o número 1 es mi ex mate. En las visitas siempre era lo mismo, él haciéndose el gallito, yo insultándole y él golpeándome, dándome latigazos o haciéndome cortes, doy gracias de mi condición semi licántropo, porque si no, estaría muerta a estas alturas. Quien me trae la comida y la bebida es un guardia, viene, deja la bandeja y se va, al cabo de un rato vuelve y se la lleva, no se preocupa ni un ápice por mí, además de que la comida es bastante peor que la que me traía Pedro. Mi único entretenimiento es mirar por la "ventana" y lo único que se ve es bosque, y si tengo suerte, algunos animales o guardias, de vez en cuando puedo oír las risas de los niños, pero nunca verlos, ya que supongo que la gente tendrá prohibido acercarse aquí, a menos que sea importante. Vale que me pasé la mayoría de la adolescencia "encerrada en casa", pero era un encierro voluntario, un encierro que me auto imponía. Oigo la puerta abrirse y por el olor sé que es el c*****o, yo no dejo de mirar al techo como si fuera la cosa más interesante del mundo. -¿Estás teniendo buena estancia? - me pregunta el c*****o con una sonrisa de superioridad. -La tenía hasta que apareciste - rápidamente su sonrisa desaparece y se muestra cabreado, yo continuo con mi expresión neutra. -¿Es que no has aprendido de una puta vez?, a mí no me puedes contestar así - me semi grita mientras agarra fuertemente mi brazo. -No me interesa nada que tenga que ver contigo o con lo que dices - hace el típico gesto de que me va a golpear - adelante, una marca más, una marca menos, me da igual - digo con voz neutra y sin cambiar mi expresión. Y es verdad, gracias a los castigos del c*****o, tengo el cuerpo lleno de marcas, además, como ya dije antes, lo bueno de no tener alma es que emocionalmente nada te duele. Él no se hace de esperar y me pega un puñetazo en la mejilla, seguido de otros tantos golpes, principalmente en mi estómago y costillas. Él no para hasta que se oye el crujir que indica que me ha partido una costilla, ¿qué si siento dolor?, físicamente algo, ya que una se acostumbra al dolor, emocionalmente nada, ¿debería dolerme que mi mate me pegue?, en teoría sí, pero sin alma y sin loba, ¿qué tendría que dolerme? -Espero que para la próxima me respetes humana - dice con claro odio en sus palabras. -Que te lo has creído - pienso. Me levanto como puedo para apoyar mi espalda en la pared, esta me duele por los golpes y latigazos que ha recibido en este tiempo, al ser muchos los castigos y poca la comida, mis heridas no sanan tan rápido o bien como deberían. Ahora mismo en lo único que puedo pensar es en mis amigos, me gustaría volverlos a ver, a los gemelos hacer sus locuras que siempre acaban en tragedia para ellos y risas para el resto, a Martín regañando a los gemelos por su actitud temeraria, a Ruben huyendo de mí porque me ha hecho enfadar mientras Peter y Martina se ríen de Ruben y se besan, a Ángela negando con la cabeza mientras ríe también de Ruben y los gemelos, y a Maya, a ella es a la que más echo de menos, ella a mi lado intentando tranquilizarme y sacarme una sonrisa o incluso una risa, ella desde el principio de nuestra amistad, ha sido más una hermana que una amiga. Mis amigos, mi familia. Me pregunto ¿qué estarán haciendo?, ¿se habrán dado cuenta de mi ausencia?, ¿me echarán de menos?, llevo mis manos a mi cara para quitar mis amargas lágrimas, que mi mate me castigue no me duele, pero no estar con mis amigos, la única familia que me queda, eso sí que duele, duele y mucho, y con esos pensamientos caigo en los brazos de Morfeo. (...) -Despierta - oigo una voz que me llama, pero no sé si es imaginación mía - Agne despierta por favor. Me cuesta, pero consigo abrir los ojos, pero inmediatamente los cierro por la luz que hay, yo que me había acostumbrado a la poca luz de la celda. Parpadeo unas cuantas veces hasta que puedo enfocar la vista, cuando lo hago la imagen de mis amigos se hace presente, y como se suele decir, si es un sueño, no me despierten. -¿Esto es un sueño verdad? -No Agne, no lo es, por los dioses Agne, ¿qué te ha pasado?, estás llena de marcas - me dice Ángela con una cara de preocupación de primera. -¿Pero cómo?, ¿cómo habéis podido sacarme de ahí? -Agne, no te lo había dicho, pero yo soy bruja, sé que es difícil de creer, pero... -No hace falta que me expliques, yo siempre lo he sabido, igual que sé, que excepto Maya y Ruben, todos son licántropos. -¿Pero cómo lo sabes? - preguntan los gemelos incrédulos. -Aunque cueste creer, yo antes también era licántropo, pero tras la muerte de mi loba, ahora soy semi licántropo, mantengo mis características, pero no tengo loba, no me puedo transformar y mi olor es de humana. -Vaya, ji ji, y nosotros pensando que nos tomarías por locos - se ríe Martina. -¿Alguien puede explicarme cómo he vuelto? -He hecho un hechizo de vuelta, me ha costado ya que primero tuve que localizarte y reunir todo lo necesario, pero mereció la pena por tenerte de vuelta, y siento la tardanza, por lo que he visto, has vivido un infierno en ese lugar. -No pasa nada, no sabéis la alegría que me da volver con ustedes, por cierto gracias por curarme. -Yo no te he curado - dice frunciendo el ceño. -¿Cómo que no?, cuando caí dormida tenía muchos golpes y al menos una costilla rota - todos me miran horrorizados, y eso no me gusta. -Te juro que yo no te he curado, tus heridas ya estaban curadas cuando te traje de vuelta - me dice Ángela y viendo sus ojos sé que dice la verdad. -Si no lo has hecho tú, ¿quién? -Ni idea - me dice. Me pongo a pensar y la única persona que se me ocurre que pudo ayudarme ahí fue Pedro, él debió de encontrar una forma de ayudarme y que alguien me curara, o lo hizo él mismo, sea como sea se lo agradezco mucho, solo pude estar con él una semana, pero fue tiempo suficiente para conocerlo y agarrarle cariño, ojalá encuentre a su mate pronto y sea feliz con ella. -¿Qué tal si vamos a la cafetería? - sugiere Ruben - Agne tiene que hablar con los dueños - es cierto, j***r, se me olvidó mi trabajo. -Es cierto, y también hay que ir a la comisaría - dice Martina. -¿No será peligroso que Agne vuelva al pueblo? - pregunta Maya - es decir, hello, ese psicópata se la podría volver a llevar. -¿Y qué sugieres? - pregunto. -Maya tiene razón - dice Ángela - lo mejor es que te quedes conmigo, ya encontraremos un trabajo que puedas hacer desde casa. -Eso mismo, riesgo cero - dice Martín, ahora que lo pienso. -¿Tú no te ibas a la manada del mate de tu hermana? - Martín me mira un momento confundido, pero después entiende. -Sí, al final me aceptaron, pero como tú desapareciste no pude irme - ¿veis lo que digo?, ellos son mi familia, no el c*****o de mi mate. -Lo mejor es que tú te quedes aquí con Ángela para que te revise y Maya que te entretenga y te haga olvidar, nosotros iremos a comprar algunas cosas, es mejor no decir a nadie que ya no estás desaparecida - dice Brandon y todos nos quedamos impactados. -Buena idea - dice Ángela intento quitar su cara de asombro de que uno de los gemelos haya tenido una buena idea - entonces adiós. Ángela echa a todos y me revisa entera mientras Maya me cuenta algunos de sus chistes malos. Ángela me echa algunos ungüentos y hiervas sobre las cicatrices para que en un futuro cercano desaparezcan, yo por mi parte no podría estar más feliz.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR