Estaba sentado, tranquilamente hablando con los demás mientras Karen y Carolina seguían en el cuarto. Parecía que tenían mucho de qué ponerse al día, se veían como si no se hubieran visto en siglos, y no estaba lejos de la verdad. Yo no me sentía tan apurado. Había algo en el aire, como una calma tensa, que me hacía pensar que todo transcurriría con normalidad, al menos por un rato más. No estaba tan preocupado. Había pasado mucho tiempo sin tener un momento como este. Podía respirar tranquilo, estar rodeado de gente que quería estar ahí. Hasta que de repente, Arturo apareció bajando las escaleras. No me lo esperaba. La expresión en su rostro me sorprendió. No era la típica de siempre. Vi su ceño fruncido, sus ojos buscando algo. No era normal que se mostrara tan tenso. —Lucas —dijo con

