Dominik. Cuando Aisha regresa está a punto de ser las seis. La miro embobado cambiar su ropa por algo más cómodo, antes de llegar aquí paso por su apartamento y se ducho, además de eso trajo más ropa, cosa que me hace sentir terriblemente tranquilo de que este aquí y que no se vaya. A pesar del dolor inmenso que me sigue provocando el tobillo, agradezco mentalmente por ese pequeño accidente, de no ser así no estaría pegado a esa loca rubia como lapa. Noto que llego un poco callada cosa que me sorprende pero imagino que seguro es porque está cansada. —Voy a pedir pizza— habla envolviendo su cabello mientras sostiene su teléfono, trae una blusa de tirantes y un pequeño pantalón de algodón que en otras ocasiones amaría que lleve puesto pero ahora dadas las condiciones solo es un dolo

