Durante los siguientes días Armand parecía más relajado con ella, pasando tiempo fuera de la cama, en donde eran más que compatibles. Pero fuera de ella se descubrieron a gusto uno con el otro. Por las mañanas tomaban el desayuno en la terraza, luego salían a caminar un rato por los alrededores. Cuando volvían se quedaban encerrados en la biblioteca en donde él le mostraba algunos de sus proyectos más ambiciosos y cuando ya no hubo que mostrar, le hablaba de sus nuevas ideas, que esperaba poder llevar a cabo en un par de años. Donatella descubrió que era un hombre muy inteligente y que nunca hacía nada que no tuviera planeado. En primer lugar, porque lo necesitaba para compaginar su existencia con el artista, en segundo lugar, le gustaba el orden y tenía una tendencia obsesiva por el con

