Donatella lo vio desaparecer detrás de la puerta del despacho. No sabía que él también trabajaba allí. Suspirando fuerte, más por frustración que por algo más, ella dio media vuelta y salió a conocer los alrededores de la casa. Se preguntó si en esa propiedad también había otra pequeña casa que albergara alguna amante. Sonrió con amargura ante el pensamiento. Caminó por los jardines que si bien no estaban descuidados nada allí parecía ser una de las obras arquitectónicas ni de diseño de Armand, recordó que él no respondió si había construido la casa o no. Se detuvo ante el lago que había visto desde la terraza y caminó por las orillas notando una familia de cisnes que nadaba alegremente, sin preocupación alguna. Después, se encontró con un bote sin remos, que parecía olvidado y en mal

