Donatella salió del teatro del brazo de su esposo. No se detuvieron a socializar, una vez fuera se despidieron de sus padres y partieron rumbo a su casa. Armand, no tenía ni el más mínimo remordimiento por haber engañado a Luisa. Sabía que al día siguiente ella le gritaría y maldeciría. No le importaba, mientras que Donatella estuviera contenta con él. Ella se negó a mirarlo a los ojos durante todo el trayecto a casa, pero bien sabía que no se debía a enojo, él podía sentir en el ambiente esa tensión s****l que los volvía locos y los hacía comerse a besos. Sin embargo, ella no quería jugar en el coche. Podía decirlo. Al llegar a casa, él bajó del coche y luego la ayudó dándole la mano. Caminaron dentro de la casa, y Donatella no lo soltó, ella tomó su mano y lo condujo hasta su habitac

