Max. Salgo de la oficina de la señorita sin-nombre. No estoy del todo seguro de si estoy cometiendo un error al hablar con Williston. Pero he visto la determinación en esos fascinantes ojos violetas, si no lo hacía por voluntad propia entonces cobraría su deuda. Prefiero hacerlo por voluntad propia, por más que odie estar en deuda con ella es el lazo más fuerte que nos une, mientras que nuestra sociedad sean endeble y quebradiza no puedo permitir que cobre su favor. Otra vez mi cerebro ha hecho cortocircuito, porque esa no es la única razón, pero no admitiré nada más ni ante mí mismo. No quiero admitir, lo obsesionado que estoy con ella. El enigma que representa y los misterios que la rodean, convirtiéndola en una atrayente llama azul violácea; inusual e hipnótica. No parece import

