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3736 Palabras
POV ALEXANDRA El regreso a clases es bastante tedioso, pasé los últimos días con bajones emocionales y no me siento en condiciones para interactuar con nadie. Vanessa estuvo insistiendo para salir, pero creo que esa era más una idea de mi mamá. Gracias al cielo solo vimos presentaciones, no dimos clases, ni nada que se le parezca y eso, realmente me alivia. Estoy sentada en la cancha mientras Vanessa compra la merienda, compró dos meriendas, a pesar, de haberle dicho que no tenía hambre. - ¡Ten! Si no comes algo, te vas a desaparecer – Se sienta con cuidado y tomo la merienda resignada. - Cumpliría un deseo – Murmuro para mí, recibo un manotón en mi brazo y me quejo de dolor - ¡Auch! - No hables estupideces y come – Señala la merienda y asiento resignada - ¿Qué te pasa?, te noto apagada, siempre eres así – Me señala con un poco de torpeza – Pero hoy estas peor, hasta los profesores lo notan – La miro de inmediato. - ¿Qué profesores? – Pregunto de vuelta. - Todos los que han entrado hoy al salón, me han querido sacar información, espero que no sea por Andres porque si no… - Se comienza emocionar y habla toda resentida. - No es Andres, él no tiene nada que ver con mi estado de ánimo – Le digo de inmediato, no quiero que se resiente o piense mal de Andres, no quiero mal entendidos. - ¿Entonces?, ¿Por qué estás así? – Acaricia mi cabello con sumo cuidado. - No quiero vivir con mis padres – Se ve sorprendida, pero luego cambia su gesto y parece pensar en algo. - Si quieres, puedo hablar con mis papás para que te quedes en mi casa - Es una buena oferta, pero no con su papá. - Me gustaría, pero no quiero molestar – concluyo y mejor me quito esa idea. - No molestas, amiga. Sabes que, en mi casa, mis papás te quieren como otra hija – Ella se entusiasmó demasiado. - Lo sé, pero míralo de esta forma, al vivir en la misma casa que tú, no puedes colocar de excusa ir a la mía para verte con Samuel – Se queda pensativa. - Tienes razón – Acepta – Mañana es el cumpleaños de Andres, ¿Irás? – Asiento despacio. - ¿Tú vas? – Le pregunto. - Sí, ya le dije a papá que me llevara, como estarás tú, no le vio problema - Trago despacio. - No sé qué da más miedo, la manera en que me utilizas para pedir permiso o la confianza que tus padres en mí. - Tenme más miedo a mí – Sonrío por eso que dijo. - ¿Cómo van las cosas con Samuel? – Pregunto finalmente, no he hablado mucho con ella, bueno, no le he prestado atención porque ella siempre ha estado en mi casa, al pendiente de como estoy. - Bien – Tiene mi teléfono en su mano, la vista puesta en la pantalla – Nos vimos el fin de semana y… ¡Oye!, ¿Cuándo piensas volver a entrenar? – Me reclama de golpe. - Tal vez, en estos días, Andres me pidió de que volviera – Juego con los cordones de mis zapatos. - A él si le haces caso, pero a Vanessa, la ignoras y le sacas el cuerpo – Sonrío del drama que está armando, si la caracteriza completamente. - También iré para no dejarte sola – Como si esas palabras serán suficiente. - ¡Déjalo! – Un mensaje de Samuel ha salvado mi patria. - Ustedes viven hablando todo el tiempo, no me testeo tanto con Andres – Le digo en broma, se la pasa pegada al teléfono, me voy haciendo a la idea de que así será durante este año escolar o hasta que terminen. - ¡Vamos! Se acabó el receso – Se levanta, pero sus ojos siguen en el mensaje que está redactando – Y tú no te escribes con Andres porque son unos aburridos, anti románticos y todas esas cosas. - ¡Qué resentida!, no soy aburrida, ni anti romántica, ni nada de esas cosas – Se carcajea y entramos riendo al salón de clases. Definitivamente, mi mejor terapia es hablar un rato con mi mejor amiga, mi ánimo sube un poco y termino las clases por el día de hoy. Vuelvo a mi casa y las cosas han estado muy tranquilas, me siento muy aliviada, pero solo ha pasado porque ando sin ánimos de hablar con alguien y no como mucho, aun así, siempre existe el temor de que una nueva situación se forme. // La celebración del cumpleaños de Andres es hoy, mis papás me dejaron ir sin preguntar absolutamente nada, solo saben que va Vanessa y dijeron que sí. Me estoy terminando los detalles de mi maquillaje, solo me hice un delineado y apliqué base, polvo traslucido para iluminar mis puntos clave del rostro, pestañina, contorno, rubor y un brillo humectante en mis labios, más nada. Por la ropa, me decidí con pantalón jean y una blusa holgada, mis converse blancos y un bolsito pequeño cruzado, mi cabello va suelto porque me encantan mis gajos y lo tengo súper largo, Vanessa estará muy emocionada al ver mi cabello. Salgo a buscar el bus que me llevará a casa de Andres, ya he ido antes, siempre es lejitos de donde vivo, pero casi todo queda lejos. Llego finalmente al sitio, Andres viene sonriente y aprieto mi regalo con muchos nervios, están los del grupo de entrenamiento y mi amiga Vanessa. - ¡Hola! – Me saluda con una gran sonrisa, pero se mantiene alejado. Pensé por un momento que iba a besarme, sacudo mi cabeza y le extiendo el regalo, lo recibe con ambas manos y tarda unos segundos sujetando mis manos, me sonríe coqueto y no puedo evitar sonreírle de regreso. - ¡Feliz cumpleaños! – Le digo sin abrazarlo ni ningún tipo de contacto. - ¿Quieres algo? – Me pregunta atento, toma de mi mano y me guía para que esté al lado de mi amiga. Vane me sonríe desde su lugar - ¿Quieres algo de tomar? – Me vuelve a preguntar, esta vez se acerca un poco a mi oído y deja un beso en mi mejilla, me sonrojo. - Solo agua – Le digo con mucha vergüenza, todos nos están mirando y parece que eso no le importa en lo absoluto. - ¡Ya vengo! – Entra a la casa muy energético. - ¡Uy! – Vane me molesta. - ¿Qué? – Sonrío apenada. - Nada, que se les nota la química, les frota por los poros – Hace expresiones con su cuerpo. - ¡Ssssh! No hables tan fuerte – La regaño y miro a todos lados – Habla más bajito, te pueden escuchar. - ¿Cómo así?, ¿Ustedes no son novios? – Me pregunta extrañada y niego con mi cabeza. - No me lo ha pedido aun, pero creo que pronto lo hará – La miro esperanzada, pero su cara es un golpe a la realidad. - ¿Cuánto tiempo llevan ustedes saliendo? – Me pregunta despacio, su tono es cuidadoso y se acerca muchísimo para evitar que alguien más entre en la conversa. - Ya tenemos un par de meses, ¿Por qué? – Vanessa me bajará de la nube, lo sé. - Amiga, si no lo ha hecho antes, no lo hará, ¿Tú le has preguntado? – Es cuidadosa con sus palabras, pero, aun así, como duelen. - No, siempre me digo que lo haré, pero él se porta muy dulce conmigo y pienso que, tal vez, para él, ya somos algo – Vanessa niega con su cabeza, toma aire para hablar, pero se queda callada al ver que Andres viene con refresco. - Para el centro de atención de la fiesta, una bebida, especialmente, preparada por el cumpleañero – Me extiende la bebida sonriente, la recibo tímida, él siempre logra ese efecto en mí. Llevamos hablando mucho tiempo, pero siento que lo acabo de conocer, mis nervios siempre están. - ¡Gracias! – Le sonrío y me guiñe un ojo. - También te traje una – Le da a Vane y mi amiga se lo recibe gustosa. - ¡Gracias!, ¡Que caballero! – Vane me sonríe y con su mirada me dice que no pasa nada. - ¿Viniste en colectivo? – Andres me pregunta atento. - Sí, me bajé en la parada y caminé hasta aquí – Bebo un poco del refresco. - Me hubieras llamada, con gusto habría ido a buscarte para que no caminaras todo eso sola – Acomoda un mechón de mi cabello y me siento intimidada, pero atendida. - No quería molestarte, no ibas a dejar a todos aquí solos, vinieron por ti – Le digo mirando a los presentes y sonríe. - Solo hubieran sido unos minutos y tú lo vales – Me roba una sonrisa – Te ves hermosa y mucho más cuando sonríes, me llenas algo aquí – Lleva mi mano a su pecho y eso logra sonrojarme completamente. - ¿Son novios? – Vanessa pregunta extrañada, la fulmino con la mira y se ríe despectiva, quiero que me trague la tierra. - No lo sé, ¿Somos novios? – Andres me mira sonriente y le sonrío contenta. - ¿Le estás preguntando o se lo estás pidiendo? – Vanessa vuelve y abre su bocota, quiero amarrarle en pico con una pita. - ¡Buenas! – Miramos a la entrada y es una chica - ¡Feliz cumpleaños cabezón! – Todos se ríen de lo que dice, Andres se tensiona por la presencia de la chica, se aparta de mí, de inmediato. - ¿Viste cómo se apartó de ti? – Vanessa me susurra muy bajito, trato de no derrumbarme en el sitio. Veo como la chica lo abraza y él le corresponde, pero la abraza distinto, no es como me abraza a mí. Los presentes me miran, parece que esperaran algún tipo de reacción de parte mía. Robert se me acerca y coloca su brazo sobre mis hombros, le sonrío forzosa y no me muevo de mi sitio, mi amiga está atenta a todo lo que hace Andres. -Se llama Carla y es su ex novia, nadie sabe por qué terminaron, pero supuestamente, lo dejó porque no tenía plata para salir a pasear – Robert habla con su mirada puesta en los dos que están siendo el centro de atención. - Pero déjate – La chica batalla con Andres para colocarle una coronita de “Feliz cumpleaños”, la observo con calma, es muy cuidada, tiene buen cuerpo, es sencilla. ¿Cómo puede verse tan bien con eso?, solo trae unos jeans y un suéter liso blanco, unos zapatos x y cabello suelto. No trae ni maquillaje, ni tampoco tiene nada en su cabello ondulado, - Tu eres más bonita – Vanessa me dice, de repente. - Tu amiga es algo impulsiva – Robert me susurra en el oído y sonrío porque Vanessa es de todo, menos impulsiva. Cuando levanto la mirada, me estrello con los ojos de Andres, la chica le habla y voltea su cara, me ignora totalmente, aprieto los labios un poco - ¿Quieres irte? – Me pregunta amable y asiento. - Voy con ustedes, ni loca me quedo aquí en este circo – Vanessa agarra su bolso y la detengo. - Si te vas, tu papá se va a enojar muchísimo – Me queda mirando un rato. - No me importa, además, el cumpleañero se ve bastante entretenido – Mira con rabia y cuando miro en la dirección de Andres, tiene a Carla sujeta por la cintura y ella le está acariciando el cabello. Mi corazón se hace añicos, siento que todo dentro de mí se quiebra. - ¡Vamos! – Robert sujeta mi mano y salimos del lugar, nos despedimos de algunas personas, pero no de Andres, por lo menos no nosotras, Robert si lo hizo y lo esperamos afuera, mientras el lo hacía. POV ANDRES Ver a Carla aquí hizo saltar mi corazón de alegría, me siento un poco mal por Alexandra, se veía muy triste. Robert se está aprovechando de la situación, debería dejar que él intente de conquistarla, al fin y al cabo, mi corazón lo tiene la mujer que tengo en brazos. Poco a poco todos se van y me quedo solo con papá y Carla, ellos dos siempre se han llevado bien, ella me conquistó con eso, se socializó muy bien con mi papá. - ¿Quiere que le ayude con eso? – Carla pregunta a mi papá y el asiente, veo como recogen todo mientras yo voy limpiando. - ¿Te vas a quedar? – Mi padre le pregunta emocionado y ella niega con su cabeza. - Otro día será, hoy debo hacer unas salidas con mis papás – Está mintiendo, la conozco lo suficiente. - ¿A dónde? – Pregunto desde la entrada de la cocina y se queda muda, intenta hablar, pero no le salen las palabras – Eso pensé. - Espera – Me detiene en la sala, papá se va al patio a recoger unas cosas – Andres, tú me conoces, lo siento. - ¿Qué quieres de mí? – Pregunto a gritos. - No soporto verte con alguien más, pero tampoco puedo estar contigo – Eso era, me siento un idiota, un gran y enorme idiota, acabo de lastimar a la chica que me ha demostrado estar conmigo dispuesta por una golfa… - Vete de mi casa, vete de mi vida y por favor, cuando sientas que “Me extrañas”, mándale el mensaje al que te informa que empiezo a salir con alguien – Le digo molesto, estoy dispuesto a sacármela de adentro, después de hoy, no será igual, ya no seré igual. // Hoy es sábado, el entrenamiento será en la mañana, Mauricio escribió en el grupo que no puede en la tarde, me despierto con todo el esfuerzo del mundo, llegaré tarde, solo iré para no perder el día de entreno, pero no tengo cara para ir. Los chicos están conversando, veo a Vanessa y a su lado está Alexa, está maquillada. Se me hace raro, ella no suele maquillarse para los entrenamientos, sus ojos están rojos y supongo que estuvo llorando. -¡Llegó el cumpleañero! – Grita Bernardo - ¿Qué tal la fiesta en la cama? – Todos ríen alto por el comentario. - Espero que te hayan quedado fuerzas para el entrenamiento – Mauricio me bromea y le sonrío de labios cerrados, a los chicos ni los miro para que dejen de hacer comentarios estúpidos. - ¿Cómo te terminó de ir?, ¿Sí coronaste a Carla? – Me pregunta Edwin y Alexa se levanta de su sitio, la veo alejarse del grupo y comienza a patinar alrededor de la pista. No es necesario que me hable para entender lo que le está pasando, ¡Idiota! - No coroné a nadie – Me limito a decir. - Pero eso no es lo que dicen los últimos que se fueron ayer de tu casa, varios comentaron que te quedaste solo con Carla, todos sabemos su tipo de relación – Hace señas con sus manos, miro en dirección de Robert y solo me analiza tranquilo, continúo abrochando mis patines, ignoro su mirada en mí, me levanto para realizar mi calentamiento, me pego al ritmo de Alexa, pero me ignora completamente, me coloco a su lado y se mete en mi carril a propósito, la esquivo von cuidado de no lastimarla. Ella suele hacer eso en broma, pero ya veo que esta no la hizo a juego. - ¿Podemos hablar? – Le pregunto con mucha vergüenza. - Estamos hablando – Ni siquiera me mira, su mirada está al frente. - Me refiero a platicar bien – Suspiro profundo y acelera el paso, la alcanzo de inmediato – Si continuas con ese ritmo, no vas a poder aguantar el resto del entrenamiento - Baja la velocidad y poco a poco se va quedando a un ritmo de paseo. - ¿Qué quieres?, ¿Se te olvidó decirme que tenías novia y no quieres que vaya con el chisme con ella? – Se ve bastante afectada. - Lo siento – Ríe irónica – No tengo novia, ella no quiere serlo - ¿Por qué le dije eso?, me mira despectiva – Me refiero a que no estoy en una relación con nadie, Carla es simplemente alguien muy cercana. - Es tu ex y estaban muy melosos en tu cumpleaños, creo que no me tratas ni la mitad de como la trataste a ella, todo me quedó muy claro, ahórrate las explicaciones – Su tono es bastante resentido. - Mira, no te culpo, entiendo que estés enojada, solo quería pedirte disculpas, lo siento mucho – Le digo y sin más me retiro, la dejó ahí. Solo quería disculparme con ella, no necesito más, ahora, lo más importante que debo hacer, es alejarme. POV ALEXANDRA -¿Qué te dijo? – Vanessa viene a mi rescate, siento que no me pasa el aire. - Me estoy ahogando – Digo en ahogos y ella me ayuda con mis brazos. - Tranquila, es solo la emoción, tranquilízate y respira – Me auxilia y creo que estoy entrando en un ataque de ansiedad, no otra vez, no me daban desde hace años. - Vamos afuera – Mi amiga me guía a la salida, nos quedamos afuera y me abraza, no lloro, me mantengo neutra - ¿Quieres hablar? – Esa pregunta me quiebra y mis ojos se inundan, niego con mi cabeza y suspiro fuerte, hago puños mis manos y me contengo, no lloraré. - Me quiero ir – Recuerdo que mi bolso está adentro, pero no quiero entrar. - ¿Quieres que te traiga tus cosas? – Miro a Robert recostado en el marco de la puerta, asiento despacio y regresa patinando a buscar mis cosas. - ¡Las mías también! – Grita Vane y el confirma con sus manos sin darse la vuelta. - No quiero ir a mi casa – Comienzo a patinar en circulos. - Tranquila, podemos salir como ayer – Ella hace su mejor esfuerzo para tranquilizarme y se lo agradezco. - ¡Listo! – Robert llega con los morrales en las manos - ¿A dónde vamos? – Sonrío por su amabilidad, es una gran persona. - A cualquier lugar que sea lejos de su casa – Vanessa habla y todos reímos. Comenzamos a caminar y nos alejamos para buscar el auto de Robert, sus papás recién le regalaron uno para que pueda movilizarse, cuando voy a subir escucho un grito muy fuerte. - ¡Alexa! – Miro en dirección del sonido y sí, es Andres, subo de prisa al carro. - ¡Arranca! – Vanessa y Robert me miran, ambos con las cejas enarcadas, después se ríen – Lo siento, no quiero hablar con él, ¡Vamos! – Apuro a Robert y este suspiro, pero enciende el auto y lo coloca en marcha, me dejo caer en el asiento aliviada – Creo que no vendré a entrenar más – Digo mis pensamientos en voz alta. - ¿Estás loca? – Robert es el primero en rechistar – Eres muy buena, no te dejes llevar por las circunstancias – Al principio, Robert me parecía un pica flor y puede que lo sea, pero cuando está conmigo, suele ser muy maduro y se comporta de una manera que lo hace ver muy centrado. - Creo que sería lo mejor, por un tiempo – Vanessa opina y Robert la voltea a ver sorprendido – Ella está ilusionada, el seguir viéndolo la hará caer, en cambio, si se aleja, puede superarlo más rápido – Concluye y el niega con su cabeza. - No me parece lo adecuado, ¿Has visto el nivel que ha alcanzado en este corto tiempo?, saben perfectamente lo que les costó llegar a este punto, si te alejas, Alexa – Me habla directamente a mí – Vas a tirar todo este tiempo por la borda, no creo que Mauricio este contento y tampoco creo que Andres lo valga – Estaciona el auto en un Mc Donald’s - No traigo dinero – Advierto antes de bajar. - ¿Cuándo les he preguntado si traen dinero? – Robert pregunta ofendido, sonrío nerviosa y entramos al sitio, pedimos un combo para cada uno y hablamos entretenidos. - Yo no sé, ¿Por qué no te enamoraste de Robert?, míralo, buen porte, atento, con carro, caballeroso – Vanessa mejor dicho, esta que coloca a Robert en un pedestal, nos reímos porque él levanta el pecho como paloma. - No te creas, también tengo mis trastornos – Robert comenta. - No importa, Andres tiene muchos más y mírala, botando la baba – Me señala y le doy un zape. - Si pudiera elegir de quien enamorarme, no elegiría a nadie – me decido a opinar y es la verdad, desde que me “enamoré”, solo he tenido más preocupaciones y problemas. - Eso lo dices porque solo te has enamorado del boqueroso, pero cuando lo hagas de alguien que también te quiere… - Vanessa está inspirada. - De igual modo vas a sufrir – Robert la interrumpe y nos saca risas. - Habla por ti – Vanessa reniega. - Lo hago, lo mejor que puedes hacer, es estudiar y enfocarte en eso, el amor déjalo para después, no le des prioridad ahora – Me dice tranquilo, ya casi nos hemos acabado todo de tanto hablar. - No me di cuenta, en que momento, me comí todo esto – Mi amiga se toca el estómago y soy consciente de mi llenura también, recogemos en la bandeja y acompañamos a Robert para que pague. Después, nos vamos a dejar a Vanessa, Robert baja conmigo y su papá no se molesta, de hecho, no tenía intención de pasar a recogerla, nos despedimos y Robert me lleva a mi casa. - ¿Recuerdas cuando dijiste que no ibas a venir por acá? – Le refresco la memoria y se ríe sin dejar de ver al frente. - Las cosas cambian, no iba a venir caminando, olvidé ese pequeño detalle – Sonrío y dejo que nos lleve a nuestro destino, mi casa.
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