Capítulo 5 Natalia Es un instinto primario, escuchar la tela rozar con sus movimientos, el sonido al exhalar de su boca, todo en medio del silencio que nos rodea, solo somos él y yo. Soy consciente al ciento por ciento de la oscuridad. Y no necesito verlo para saber en dónde está. En cuestión de segundos la borrachera ha desaparecido, sustituyéndola por la adrenalina. Ya no capto solo su presencia. Si no también por la espantosa colonia que me llega revolviéndome el estómago. “No vomites. No vomites" Me suplica la voz de la razón. Aprieto los labios, ciento al enemigo deslizarse. No me muevo, es como retroceder en el tiempo, ya no estoy en New York, estoy en mi cautiverio, rodeada de la misma oscuridad y respiro con dificultad. Y mi enemigo me observa atada y amordazada. “Vuelve” me

