La acampada en Pinewood Forest se suponía que sería una escapada saludable: dos noches bajo las estrellas, una tradición escolar para los alumnos de penúltimo año y sus familias. La señora Vanessa Larson no había planeado venir, pero su marido, Greg, insistió, arrastrando a su hijo, Tyler. Llevaba una camiseta verde ajustada sin mangas, tan fina que sus pechos sin sostén se balanceaban a cada paso, con los pezones asomando como pequeños faros excitados. Sus pantalones cortos caqui eran tan altos que se le asomaban las nalgas, la tela vaquera se deshilachaba contra sus muslos, y una tanga rosa neón brillaba al agacharse. Greg llevaba pantalones cortos cargo y una camiseta descolorida, con la tripa más suave que antes, mientras que Tyler, de dieciséis años como Ethan, lucía una sudadera negr

