Nos quedamos mirando a los ojos con una intensidad que solo ambos conocemos. Mi pulso está en la estratosfera, mi corazón bombea con fuerza y mi cuerpo arde ante las llamas que amenazan con incendiar esta habitación. Me muevo lento, disfruto sentirlo, pero también estoy en espera a que haga lo que le he ordenado. Me dijo que si lo tocaba, que si perdía, me haría el sexo como nunca. Yo lo estoy montando con parsimonia mientras espero a que cumpla con su palabra. ¿Quiero sexo rudo y salvaje? ¡Por supuesto que sí! Pero también quiero saber que más tiene Eros para ofrecerme. Son trece años de diferencia entre los dos, los cuales lo llevan a él a tener más experiencia que yo. Lo mío ha sido sexo anal, dar sexo oral, pero nunca el paquete completo, nunca como él me lo ha hecho. Por eso yo quier

