- Maldita sea... ¡MIERDAAAA!. Gritó Axas mientras tumbaba una mesa de una patada. En cambio Zarad y Artemis sólo lo observaban. - Ese maldito hijo de puta. Les juro que en cuanto tenga a ése amanerado en frente le romperé el cuello con mis propias manos. - ¿Podrías por favor dejar de romper cosas?. Me duele la cabeza. Exclamó Artemis frontandose la cien. - Todo ésto es culpa de tu maldito hermano. Si él muy cabrón tuviese las bolas suficientes de venir aquí y arreglar esto de una vez por todas. - Es una guerra... todos quieren ganar en una. Dijo Zarad quien observaba el horizonte. - En la próxima batalla iré yo mismo a acabar con ese maldito niño bonito. Le desfigurare el rostro y después lo mataré. - ¿Porqué mandaron a asesinar a mi padre?. Les preguntó Artemis. Zarad y Axas

