Stavros tonteaba lanzando piedras en un lago, miraba su reflejo distorsionado en las aguas que segundos antes se hayaban tranquilas. Hacia ya mucho tiempo que no veía Tarkka desde que había salido para apoyar al anterior rey de Baalos, sin embargo al morir éste su lealtad se había puesto del lado vencedor. Hacerse amigo de Fenhir había sido la mejor decisión que había tomado en su vida. Y no por qué su vida antes de unirse al Medriano fuese mala, de hecho era muy buena. - ¿En que piensas? Le preguntó Darío. - ¿Cómo es que hablas tarkkaréz?. - Viví mucho tiempo en Tarkka. Por eso lo hablo. - Ya veo. - ¿En qué piensas?. Volvió preguntar Darío. - ¿Hace cuánto viviste en Tarkka?. - Me fui de ahí hace apenas tres años. Stav miró a Darío. - Entonces sabes quién soy y porque motivo

