Cal llevaba ya dos semanas centrado en su recuperación, se había entretenido comiendo, haciendo ejercicio y leyendo. Había estado controlando sus impulsos por el bien de su hermano. No había querido pasar mucho tiempo a solas en compañía de nadie, fue por eso que le pidió a Azazel que lo llevase a un remoto lugar para así poder limpiar su perturbada mente. En dos ocasiones contempló la posibilidad de quitarse la vida, sin embargo al final no se animó. Fue entonces que cuando sintió la necesidad de salir huyendo de ahí y follarse a la primera persona que se encontrase, derrotado cayó de rodillas totalmente devastado. - Que alguien me ayude. Suplicó llorando. Así estuvo por varias horas, en el suelo. De repente Miguel apareció frente a él. - Levántate Calisto. Cal se asustó demasia

