- ¡Artem mirá! ¡Mírame! ¡Estoy muy arriba! ¡Mírame Artem!... Calisto estaba sujetándose de una rama desde la copa de un árbol, se hayaba muy alto. - ¡Mírame! ¿Ya viste que tan arriba puedo llegar?. Artemis miró hacia arriba y sintió vértigo, apenas iba a pedirle al niño que bajara del árbol cuando de repente un recuerdo de la caída de su madre le regresó a la memoria. Artemis desvió la mirada y comenzó a caminar por el sendero dejando a Cal totalmente solo. Calisto se balanceaba peligrosamente. De repente la rama sobre la que estaba de pie se partió por la mitad y el niño cayó al suelo golpeándose la cabeza. Artemis volteó al instante al escuchar el golpe del niño al caer. Instintivamente se acercó corriendo y al llegar vió como se ponía en pie. - Que extraño, me he caído y estoy

