Secuestrando a Kyoko y al cristal en medio de la noche, Tadamichi la había llevado a la estatua de la doncella y le dijo que si no se sacrificaba para terminar el hechizo, entonces él sacrificaría a Hyakuhei en su lugar. Temiendo por su amado, había puesto sus manos en las manos de la doncella mientras Tadamichi activaba el hechizo. Mientras ella y Tadamichi discutían, Kyoko empezó a entender que su traición era un crimen pasional... él la amaba tanto como Hyakuhei... si no más. Al darse cuenta de que podía amar a ambos sin destrozarlos, se rindió al beso de Tadamichi. Con ese beso, le dejó añadir su propio poder dentro de su corazón, doblando su vínculo con su mundo. Ese poder era su eterno vínculo con sus amados guardianes. Con su mano en el cristal y el corazón de ambos guardianes flu

