Narra Hilda Le hice una pregunta a Daniel, pero pareciera meditar su respuesta y eso comienza a exasperar mi paciencia. —Creo que nunca lo hiciste. —No debería demostrar debilidad ante su presencia, pero son las hormonas las que me hacen sentir así. Me doy la vuelta con la intención de salir de esa habitación, pero su voz me detuvo. —Te amé y no sé si aun siento algo por ti, ya que me has mentido. —Y ahí va de nuevo con eso. —¿Y tú no? —Digo con sarcasmo y él bufa con fastidio. —Siempre te fui fiel. —Sus palabas me causaron mucha gracias, lo miro y está muy furioso. —¿Qué es lo gracioso? —Dice en un tono seco y se cruza de brazos. —Que, según tú, no me fuiste infiel. Si esa fue la razón por la cual te pedí el divorcio. —Digo y me mira con decepción. Por lo visto jamás me va a cre

