Narra Hilda Después de algunos dias de búsqueda, al fin me llamaron de una empresa donde solicitaron mi presencia, y aquí estoy, esperando al CEO para confirmar mi contratación. —Srita. Mendoza. — Le están hablando a alguien, miro a todas partes y no hay nadie. —¿Disculpe? —La miro y me sonríe amablemente. Aun no me acostumbro a mi apellido de soltera. —El sr. Armando Guerrero la está esperando. —Me dice y asiento con cierto nerviosismo. Jamás había trabajado antes, ya que Daniel me tenia bien, aunque no del todo. Pero al menos me dejó seguir estudiando en línea. Aunque tendré que retomar las clases presenciales. La señorita toca la puerta y se escucha un “adelante”, ella abre la puerta y me deja pasar. —Buenos días. —Saludo y veo que está dando la espalda. Se gira y es realmen

