Narra Damián.
Desde que Hilada llegó a nuestras vidas, quedé enamorado de ella, sé que es algo absurdo, ya que ella ara muy jovencita, pero, aun así, era un verdadero ángel, estaba tan enamorado de ella, que incluso me imaginaba una vida a su lado. Sin embargo, Al cumplir la mayoría de edad, me tuve que ir al extranjero con mamá. Nos escribíamos a diario, hasta que un dia dejó de hacerlo.
Regrese por ella, Celia me había dicho que papá la llevaría al evento de caridad, así que ahí hice mi acto de presencia, la verdad quedé aún más enamorado de ella. Nunca salí con otras mujeres porque siempre pensaba en ella.
—¿Aun pensando en Hilda? —Anthony me saca de mis pensamientos.
—Me conoces muy bien. —Le digo soltando un suspiro.
—Ya deberías de olvidarte de ella y buscar a alguien que te corresponda. —Eso jamás. Nunca me rendiré.
—Yo… —Estaba por responderle, cuando me interrumpe.
—Sé que la amas, pero ¿Ella te ama? —Lo tengo en claro.
—No. Pero puedo conquistarla aún. —Digo con seguridad.
—Eres un caso perdido. —Dice y le da un trago a su bebida y yo hago lo mismo.
¿Buscar a otra mujer? No lo creo.
—Hola, ¿Los podemos acompañar? —Dice una guapa mujer pelirroja, que no está nada mal, sin embargo, detrás de ella se esconde una hermosa mujer castaña. Se nota que es algo tímida.
Me levanto de mi lugar y me pongo frente a ella.
—¿Cómo te llamas? —Le pregunto y ella me mira sin poder creer, y la comprendo, me siento igual.
—¿Yo? —Se ve tan dulce y tierna. Asiento con la cabeza.
—Eso no importa. No creo que después de esta noche, nos volvamos a ver. —Dice la pelirroja. Y tiene razón, así que no insistí más.
Así que nos pusimos a beber, bailar y pasarla bien.
A la mañana siguiente…
Voy despertando y veo que ya es algo tarde, trato de moverme y veo el brazo de una mujer abrazándome.
Esperen… pero ¿Qué hice? No, no y no. Se supone que no debería estar con otra mujer que no fuera Hilda.
Quito su brazo con mucho cuidado, y, sin embargo, eso hizo que despertara. La miro y es la chica tímida de ayer.
—Buenos dias. —Dice con algo de timidez. ¿En serio? Después de lo que se supone que hicimos. Pero es bellísima, como…
—Un ángel. —Veo que sonríe y se sonroja. —¿Qué he dicho?
—¿Qué haces aquí? —Le digo con frialdad fingida y ella borra de inmediato esa hermosa sonrisa. me siento como un imbécil.
—Yo… —La interrumpo.
—Es mejor que te vayas. —Sale de la cama envuelta en la sabana, toma su ropa y se mete al baño. Si tan sólo pudiera recordar como terminamos juntos.
Sale sin mirarme y se va. Quiero ir tras de ella y detenerla, sin embargo, no logro moverme. Sigo asimilando lo de anoche. Veo el lado donde ella se encontraba y veo una mancha de sangre. ¡Por dios! ¡Era virgen! Que idiota fui al tratarla así.
Me levanto y me meto a la ducha. Realmente lo necesito.
—Debería de olvidarme de esa chica, yo amo a Hilda y no me rendiré, hasta conquistarla.
…
Veo la invitación en mis manos y es la oportunidad que estaba esperando. Y conociendo a mi padre, sé que invitará a esa mujer.
Tocan la puerta y no tengo que ser un adivino para saber de quien se trata.
—¿Qué haces aquí? —Casi nunca viene por mi departamento.
—Quiero saber como te fue con la morena de anoche. —Me lo suponía.
—No sé de que me hablas. —Lo niego.
—¡Por favor! Si anoche estaban muy acaramelados. —Es un idiota.
—Pues no pasó nada. —Aunque si pasó y de todo. Sólo de recordarlo, me siento muy mal. Ella era pura.
…
Fui por Hilda a la casa y al verla quedé petrificado, y no sé por qué, pero me llegó a la mente esa morena hermosa.
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Me regaña mi conciencia.
Nos fuimos para la fiesta de los Fernández, y como era de suponerse, ahí estaba mi padre con Dayana, y viéndolos mejor, hacían una hermosa pareja, todos hablan de que son la pareja mas envidiada de muchos. Ja. si supieran que mi padre está casado con su ex hijastra.
Nos acercamos a ellos, y pude ver un odio en mi padre por verme llegar con su pronto exesposa.
Hilda se retira y mi padre va tras de ella, eso no lo puedo permitir, y por lo que veo, Dayana tampoco.
Miro a todos lados y no los veo por ningún lado. ¿Dónde se habrán metido?
Estaba por irme, cuando los veo salir del… ¿sanitario? Veo a la novia de papá reclamándole y él al fin acepta su matrimonio. Sin embargo, no me siento mal ni molesto, sino todo lo contrario. A caso ¿quería yo esto?
—Damián. —Escucho a Anthony, lo miro y esta con… ¿Ella? La miro y evita hacerlo conmigo y con justa razón.
—¿Qué hacen aquí? —¿Por qué la invitaría?
—Espérame aquí. —Le dice a mi bello ángel y ella asiente.
—Como dijiste que no pasó nada entre ustedes, pues quise salir con ella, es muy hermosa, así que… —Lo interrumpo dándole un puñetazo en la mandíbula haciéndolo caer.
—¡¿Qué te pasa?! —Mi ángel se ve preocupada, saca un pañuelo y le limpia la sangre. Y escucho a mi “amigo” reír.
Lo mejor es irme de aquí, antes de que se haga un escándalo.
—¿Qué pasó? —Pregunta mi padre y prefiero ignorarlo.
Me subo a mi coche y me voy de ese lugar. No quiero imaginarme a mi bella abrazando a otro. A ese traidor. Y en parte es mi culpa.