El camino se abría más y más y frente a ellos se mostraba un Páramo totalmente helado, instintivamente Luzbel le sujetó a Calisto el antebrazo para evitar que decidiera avanzar delante de ellos. - Tu y yo deberíamos ir detrás y que vaya Azazel primero. Le aconsejó Luzbel. Calisto asintió un tanto preocupado porque le fuese ocurrir algo a la muerte, sin embargo como si le estuviese leyendo la mente inmediatamente se giró para tranquilizarle. - Ay Cal… cálmate. Te recuerdo que se cuando y cómo voy a morir, y no es aquí en éste puto lugar. Le aseguró sonriendo de manera jovial. A Calisto siempre le pareció que Azazel lucía como un adolescente, no sabía si se debía a su rostro un tanto infantil, o a su expresión y comportamiento tan jovial y despreocupado. Cal asintió un poco más conven

