Mientras avanzaban por un larguísimo andador, Cal notó que ambos muchachos parecían ser muy cercanos. - Entonces… ustedes se llevan bastante bien por lo que veo. Observó Cal. Ambos asintieron muy sonrientes. - La verdad es que si, con el que casi no hablamos mucho es con Merck… el es muy serio, reservado y se la pasa encerrado leyendo o haciendo lo que sea que haga. En realidad lo hemos visto pocas veces, es muy tímido. El que si lo ve muy a menudo es Stavros, pasa mucho tiempo con él. Le contestó Knox. Cal y Luzbel asintieron comprensivos. Entonces al llegar a una gigantesca sala totalmente construida en algún tipo de mineral muy parecido a la obsidiana vieron justo en el centro una larga mesa de cedro con una única silla de alto respaldo con incrustaciones de piedras preciosas.

