Nunca lo vi así desde ese punto de vista, en mi afán por tomar el control de mi vida busque la mínima excusa para dejarlo— ¡Isabella basta!, No hables de lo que no sabes—interviene Bella para que no sigamos discutiendo, pongo a Niccoló en la cama junto a Gianna para que jueguen un rato, mientras me siento en el borde de la cama.
—¡No Bella, deténganse por un momento todos ustedes!, yo sé que ninguna de nosotras pidió nacer en este maldito mundo de mafia, pero saquen las cabezas de sus traseros y solucionen las cosas como jodidos adultos que son, él hombre fue a buscar a su esposa e hijos, ya que dudo que tenga claro porque ella lo dejo—Mi hermanita pequeña tiene garras, y cerebro por lo visto, porque me hace ver cosas que las he pasado por alto, pero ella no sabe todo así que no puedo darle la razón.
Bella va hablar pero la interrumpo—Okey entendí tu punto, pero no me juzgues si no sabes todo lo que viví y sufrí junto a él, ¿Va bene?—estoy sin palabras, desde el punto de vista de Isabella me veo como una completa idiota, adultera y egoísta.
— ¡Va bene!, él nunca fue un santo, sé los desplantes que te hizo, incluso una vez lo vi con mis propios ojos cuando le dije que habías desaparecido como estaba con esa zorra de Vanna, pero lo que estás haciendo con Gabriel a sus espaldas estando casada aún, te deja muy mal hermana—con esas últimas palabras, abre la puerta y se va.
— Allecra, ella está asustada por lo que pasó ayer, dale tiempo hasta que se calme, pero quiero que sepas que no te juzgo amiga, está bien, ahora cambiemos de tema, ¿Está pasando algo entre Gabriel y tú?—mi cara arde de vergüenza, pero ella tiene razón, debo arreglar las cosas con Dante pero no para unirnos sino para que cada quién tome su camino lejos del otro, sin querer atacar al otro a la primera oportunidad que tenga.
Guardó silencio y le hago un gesto a Bella de que hablaremos después.
¡Querido Dios! ¿Qué fue lo que hice?
Dante
Me siento de buen ánimo, no solo por la información que me dio Alessandra, sino también porque muy pronto podré poner mis manos en Vanna y su hermano traidor, estamos cerca de llegar a mi mansión en Londres cuando Alessandra me toca el muslo con segundas intenciones.
Manoteo su mano lejos, prefiero follarme a una desconocida que a ella, es una verdadera manipuladora y falsa, debo mandarla a seguir cuando cumpla con mi parte del trato, lo más probable es que me traicionará por volver junto a Vanna.
— ¡Lo veo y no lo creo!, Dios mío Dante, esa mujer tiene tus pelotas en un fuerte agarre— suelta una carcajada que me llena de rabia, tomo su cuello con ambas manos y aprieto fuerte para que entienda que debe callarse.
—Vuelve a insinuar algo que tenga que ver con esa maldita perra y juro por Dios que te corto la lengua y te dejaré vivir así de miserable toda tú asquerosa vida—ella está clavando sus uñas en mis manos, para que la suelte pero yo solo pongo más presión, su rostro se torna de un rojo furioso, la sostengo un poco más para que le quede claro que no me ando con bromas.
Unos segundos después la suelto y la lanzo contra la ventana del auto en el que mis hombres nos están llevando a casa, ella tose y jadea en busca de aire agarrándose desesperada el cuello, se aleja lo más que puede de mí y me mira por primera vez con miedo en sus ojos.
— ¡Es...Está bien!, no di...diré nada...nada más—habla con dificultad y tose un par de veces más, no le prestó atención, pero lo que dijo me hace recordar a la mentirosa de Allecra.
Si no me controlo terminaré matando a Alessandra—Bien, ya sabes lo que tienes que hacer una vez que lleguemos a casa, llamas a Vanna y nada de códigos secretos, la citas a un hotel donde estaré contigo, ponla alerta y te juro que haré que cada uno de mis hombres tenga un momento a solas contigo de la forma más ruda posible y por días, ¡Está claro!—ella abre los ojos con alarma y asiente rápidamente.
—S...Sí, Dante—estoy ansioso muy pronto será una menos, luego faltarán 4.
Una vez que llegamos a casa, bajamos del auto y agarro del brazo a Alessandra llevándola de mala manera hasta el interior—Emilio ponle las esposas y marca el número que te va a dar, dejas puesto el altavoz—agarro mi Heckler & Koch P30, lista por sí se le ocurre dar algún código, Emilio hace lo que le pido, una vez que el teléfono está sonando espero hasta que esa víbora responda.
— ¿Quién es?—el solo oír su voz me repugna, no sé cómo pude follar con ella una y otra vez.
—Soy yo Amor, ¿Dónde estás necesito verte?, quiero pasar un buen rato contigo ¿No me has extrañado?—le daré puntos a favor porque sabe hacer su trabajo, aún seguiría bajo mi protección sino se hubiera dejado llevar por Vanna.
—Sí, quiero sentir tus labios y tus manos en mi piel, pero antes, ¿Pudiste acercarte a ese tonto? ¿Por qué llamas recién?— zorra astuta, tiene dudas, le hago un gesto de que diga lo que repasamos antes en NY.
—Hubo....hubo un ataque cariño, estaba atrapada pero gracias a eso puede escaparme, te necesito mucho, sentir tus labios, tu dulce cuerpo, no aguanto más, hazme olvidar ese mal rato, te voy a esperar mañana en la tarde en el Hotel Real, en la suite matrimonial, si no vas es porque no te importo lo suficiente amore mio, no me decepciones, debo colgar o me pueden rastrear—con esa señal Emilio corta la llamada.
— ¡Felicidades Alessandra!, lo está haciendo muy bien ahora vamos al siguiente paso, quiero ahora que me consigas a Billy Kray y sino lo haces, puede ser que no llegues a tu cita con Vanna mañana—le hago un gesto a Emilio para que la lleve dónde acordamos, así la convence de cooperar, la toma del brazo y la arrastra al sótano, así sus gritos no me causaran molestia alguna, pero antes de que se vaya del todo lo detengo.
—No lastimes su rostro Emilio, necesito que este bien para atraer al otro pez gordo— él sonríe y asiente, luego se va arrastrando a una llorosa Alessandra.
¡Si tan solo lo hubiera podido hacer todo de una manera diferente, ahora estaría con ellos!