— Pero no se preocupen — les dije — tengo fotografías de la boda y aunque no se merecen ninguna pues les permitiré que se queden con dos, los fotógrafos no cobraron nada barato. — ¿En serio nos estás humillando de esa manera?— dijo mi tía — ¿Cómo osas decir eso? — Cuando una de sus hijas se casó nos dijo las mismas palabras aunque la excepción fue la del fotógrafo ya que se buscaron a uno que alcanzará dentro del presupuesto pero los míos cobraron 2000 dólares por hora y el evento duró muchísimo. Las murmuraciones se hicieron mayores y cuando yo mire hacia atrás ahí venían mis amigas caminando. Bri, Rea, Marien, Lía y Dánae hacían su entrada triunfal pero mi amadísima cuñada con una barriga levemente notoria no se quedaba detrás ya que venía tomada de la mano de su flamante esposo, obvi

