Tierra
—Bien, encontré esta carpeta en mi gavetero; por cierto, recuérdame que debo arreglar una de mis gavetas cuando vayamos a recorrer este lugar. —Lían dijo sentándose a su lado. Él había venido de la habitación, pues ambos quedaron en rebuscar la casa para encontrar alguna pista. Él tomó asiento al lado de ella y Diana empezó a respirar con dificultad al tenerlo tan cerca. ¿Qué rayos le pasaba con ese chico?
—Yo encontré esta cajita. —Ella topó con sus palmas un cofre n***o que tenía sobre sus piernas.
Diana abrió la caja y él la carpeta.
—Son documentos... —Él observó los papeles con detenimiento—. ¡No puede ser! Según este papel, mi nombre es: ¡Andrey Georgiev Angelov! ¡Qué rayos!
Diana estalló de la risa.
—Creo que te llamaré Andy —dijo burlona y él hizo una mueca.
—A ver, muéstrame el tuyo —pidió buscando su venganza.
—Este... —Acercó el papel a sus ojos como si se le dificultara la lectura—. Según esto, mi nombre es: Aleksandra Ivanova Andonova.
Lían se quedó mirándola un rato, luego mordió su labio inferior y liberó una sonora carcajada. Diana frunció el cejo y se quedó observando por unos segundos como él se burlaba, después pensó en el extraño nombre y explotó de la risa, entonces ambos rieron por un largo rato hasta olvidar la razón de ello.
***
Lucero verde
—Entonces, lo que me tratan de decir es que mi hija fue transportada, quien sabe dónde con el hijo de este. —Dimitri apuntó en dirección a Jing, totalmente perplejo.
—Este tiene su nombre. —Jing lo confrontó frunciendo el cejo y Dimitri se puso frente a él amenazante.
—Que no se le ocurra a tu hijo pasarse de listo porque lo dejo sin descendencia. —Dimitri espetó acercando su rostro intimidante a Jing, quien esbozó una sonrisa irónica y acercó su rostro también.
—Todo dependerá de que tan osada sea tu hija, pues mi hijo tiene el encanto de su padre, más no se fija en cualquiera —dijo airoso y Dimitri trató de agarrar su cuello, pero Jing sostuvo sus muñecas.
—¿Cómo te atreves a ofender a mi polilla? Ella es una niña decente y con principios. —Dimitri emanaba chispas.
—Entonces no entiendo tu preocupación; si tu hija es decente y tiene principios, sabrá darse su lugar. Si es así, puedes estar tranquilo, Lían tiene principios también y nunca se aprovecharía de una mujer. O... ¿Temes que nuestros hijos se entiendan? ¡Eso sería muy irónico! —Jing dijo divertido por lo absurdo que aquello sonaba.
—¡Eso sería muy romántico! —Leela espetó con una sonrisita y Jing y Dimitri la miraron como si hubiera profanado.
—¡¡Jamás!! —dijeron los tres al unísono, porque Dan se unió a la negación.
—Diana nunca se fijaría en un chico como Lían. —Dan dijo arrugando el rostro—. Él es muy... cómo lo diría... ¿Lento? Se ve muy seco y solo piensa en su misión y ser responsable. Siempre reservado y calculador, nah... Tal vez ni siquiera le gusten las chicas.
—A veces esos son los más peligrosos. —Leela dijo mirando a Jing con picardía, provocando que él se sonroje.
—¡Dejen de decir tonterías! —Dimitri explotó—. Mi hija no tiene tan mal gusto, bueno... —Miró a Dan—. Tal vez un poco. Y tú, es mejor que te hagas a la idea de que cuando Diana aparezca, vas a mantener tu distancia o Ulises no tendrá nietos por parte tuya —dijo amenazante y Dan tragó pesado—. Por cierto, necesito que me digan cómo y cuándo traerán a mi bebé de regreso.
—Debemos hablar con Odiel para que nos ayude. —Jing respondió—. No los hemos encontrado aún —dijo con voz temblorosa, pues prefería pensar que estaban perdidos a que hayan sido fulminados dentro de la montaña.
—¿Y por qué no los pueden encontrar? —Ana preguntó preocupada.
Jing dejó salir un suspiro y luego tomó asiento.
—Tengo una teoría que solo Odiel me puede confirmar. Creo que nuestros hijos se perdieron en el tiempo y espacio, en un planeta no receptivo. Puede que hayan caído en cualquier tiempo de ese planeta, pero no va a la par con el nuestro. Eso hace la búsqueda más difícil. Al caer en un planeta no receptivo, entonces crearon una realidad paralela donde tienen una vida falsa, tal vez no sepan quienes son.
—Como les pasó a ti y a Leela. —Dimitri afirmó.
—Sí y no —respondió pensativo—. Lo que pasó con Leela y conmigo fue por la fuente de energía de Zafiro, rompimos las reglas y Leela trató de enmendar su error cambiando la combinación y eso provocó que se abriera un portal a la tierra, donde tuvimos una realidad paralela; pero Leela fue castigada y se le dio otra personalidad y no pudo utilizar sus habilidades hasta que recuperó sus recuerdos. Coincidíamos en tiempo a excepción de unas horas y como había caos y desorden se podía viajar con más facilidad como lo hiciste tú con la piedra plateada y tu máquina rara.
—¿Y cuál sería la diferencia ahora? —Ana preguntó no entendiendo nada de lo que estaban hablando, pues Dimitri solo le había contado algunas cosas de forma superficial.
—Que no fue la fuente de Destello. No tengo idea de cómo se defiende la montaña de Estrella verde, Ulises es el guardián, él debe saber más que nosotros. —Todos miraron a Ulises.
—Pues yo no tengo la respuesta, lo siento. Algo más provocó eso, puede que hayan sido las lágrimas o no sé qué. Pero, las piedras doradas y plateadas protegen la montaña de dos formas: la primera es transportando a los intrusos fuera de ella, pero nunca fuera de Lucero verde, eso solo lo harían con una orden directa y mucha energía.
—Como pasó en la guerra contra Sum y los conquistadores. —Eli afirmó y Ulises asintió.
—¿Y la segunda? —Dimitri preguntó con sumo interés.
—Pues... —Ulises miró a su alrededor y tragó seco—. La segunda es ser fulminados dentro de la montaña —dijo con la voz en un hilo y Dimitri puso sus dos manos sobre su cabeza tratando de asimilar aquello.
—¡Te voy a matar, mal nacido! —Dimitri se lanzó contra Dan, pero antes de llegar a él Ulises lo envolvió con su energía verde—. ¡Suéltame, imbécil! —Se removía con furia.
—Lo siento, pero no puedo dejar que mates a mi hijo. —Ulises respondió con pesar.
—¡No solo lo mataré a él! ¡Los mataré a todos! —espetó luchando contra la energía que lo detenía.
—¡Dimitri Pavlosky, ya basta! —Su esposa gritó con desesperación y entre lágrimas.
—Ana... —La miró arrepentido, pues ella como madre estaba pasando un mal momento y él en vez de darle apoyo y consuelo, estaba haciendo berrinches como un niño—. Lo siento, cariño. Ulises suéltame, por favor.
—¡Papá, no lo hagas! —Dan espetó con los nervios de punta.
Ulises liberó a Dimitri y Este abrazó a su mujer. Ella ocultó el rostro en el pecho de él y empezó a llorar como una niña mientras Dimitri acariciaba su largo cabello. Leela se abrazó a sí misma al ver esa última posibilidad tan real, no podía aceptar que su bebé estuviera muerto.
—Lo encontraremos, tigresa. —Jing le susurró en el oído y luego la envolvió entre sus brazos y besó su frente.
—Tengo miedo, Jing. Yo lo vi caer al vacío en mis sueños, su rostro estaba triste y su expresión de resignación me dio mucho miedo. Temo que algo malo le haya sucedido, Lían es mi pequeño niño tonto, aunque ya sea un adulto, él siempre será mi bebé.
—Sí, él es nuestro pequeño tontín. —Sonrió al recordar por qué empezaron a llamarlo así. Lían, a pesar de ser el menor y un poco mimado por su madre, siempre se sacrificaba él para no ofender a nadie. Terminaba haciendo cosas que no le correspondían y su hermano John se aprovechaba de su generosidad, cosa que Leela siempre le reclamó.
—Nosotros debemos regresar a Destello para investigar y contactar a Odiel. —Jing avisó y ellos asintieron.
—En cuánto tengamos información volveremos y les diremos. —Leela dijo mirando a la pareja Pavlosky.
—Yo seguiré investigando aquí y buscando cualquier rastro. —Ulises añadió con pesar. Se sentía culpable por haber dejado a los chicos solos, si él hubiera estado allí, aquello no hubiera pasado.
***
La tierra
—Debemos idear un plan para robar las lágrimas que faltan. —El chico rubio advirtió.
—Pues, primero es buscar refuerzos. El cetro nos ayudará, de todas las cosas que hemos robado, este aparatito ha sido el mejor. —La chica dijo divertida.
—Bien, hermanos Rough, vayamos a buscar nuestro refuerzo para iniciar el ataque. Solo es un chiquillo y una niña tonta y débil, será pan comido. —El hombre pelirrojo dijo con suficiencia.
—Tampoco se confíen tanto. —Una señora con un pañuelo en la cabeza advirtió—. El chico es muy fuerte. Él es el hijo de los guardianes de Destello y fue entrenado por los guerreros más poderosos que hasta ahora se registran: sus padres.
—Sí, pero está solo. —El joven rubio dijo con una sonrisa retorcida.
—Solo y con una carga. —La rubia añadió—. Tiene a una chica tonta bajo su responsabilidad, conociendo a esa familia, el chico querrá protegerla y esa será nuestra ventaja.
—Bien, pongámonos en acción. —La señora ordenó.
***
—Entonces, Aleksandra —Lían dijo divertido—, tú y yo estamos asistiendo a la universidad y somos compañeros de cuarto.
—¡No me llames así! —Diana se quejó.
—Es nuestra fachada y nueva vida, debes acostumbrarte, Aleksandra —respondió con sorna. Pues le encantaba sacarla de sus casillas, puesto que, para él, ella se veía adorable cuando se enojaba.
—¡Idiota! Tendré un apodo entonces y será mi verdadero nombre. No me gusta Aleksandra.
—A mí me gusta, es lindo como tú... —La miró con tanta intensidad que Diana no pudo evadir esa hermosa mirada miel que la escudriñaba con un brillo especial. Él no supo en qué momento se acercó tanto a ella, pero podría asegurar que respiraban el mismo aire. Miró sus labios y ella empezó a temblar. Nunca se había sentido tan intimidada por un chico. Lían no podía apartar la vista de esos labios tan bonitos y tentadores, puso su mano sobre el mentón de ella para acercarla más y tener acceso a ellos, entonces recordó que Diana era la chica de su primo y se sintió el hombre más perverso del universo. Se apartó con brusquedad y su mirada la examinó con frialdad. Lían se puso de pie y tomó la carpeta.
—Prepárate para mañana, pues según el horario que está en nuestros papeles de la universidad, tenemos clases temprano. Después del almuerzo discutiremos sobre cómo manejarnos en este mundo. Encontré un aparato parecido a los comunicadores que utilizamos en Destello, estaba sobre mi escritorio junto a un extraño y atrasado computador, supongo que debes tener uno también —explicaba evadiendo su mirada y con expresión ruda—. Voy a revisar los aparatos para encontrar alguna información sobre este lugar y las personas de aquí —dicho esto se fue a su habitación dejando a Diana en un mar de confusiones, dado que en su mundo no utilizaban esas cosas.
Lían entró a la habitación y se recostó en la cama con las manos sobre su frente.
—¿Qué rayos me pasa con esa chica? —se reclamó a sí mismo—. Esto debe terminar antes de que cometa una estupidez, yo me voy a casar con Beka y no puedo permitirme sentir estas cosas.
Lían se levantó de la cama y se sentó frente al pequeño escritorio. Abrió la moderna laptop (para los terrestres) y empezó a revisar su funcionamiento. Él era un cerebrito cibernético que aportaba mucho a su padre con sus inventos y habilidad con las máquinas, así que manejar aquel aparato era pan comido para el rizado.
***
Destello
—Beka, deja esa cara de funeral y acompáñame a la mansión de Jing. —Bruno se acercó a su hija, quien lo tenía preocupado en esos días, debido a que la veía suspirar con tristeza y quedarse por largo rato frente a cualquier ventana de cristal del palacio, con la mirada perdida y en silencio total.
—Solo estoy preocupada por Lían, escuché que está desaparecido y temo no volver a verlo.
—Princesita de papi, tu amigo está bien y vamos a encontrarlo. Odiel se va a reunir con Jing en su casa, es por eso que iré para ayudar a mi amigo. Ven conmigo, así visitas a tus amigas de Zafiro y van de compras.
—Iré contigo, pero me quedaré en la mansión. Necesito estar enterada de todo, papá. —Dejó salir un suspiro—. Lían significa mucho para mí y...
Bruno la miró atento, pues él siempre supo sobre el interés de su hija hacia el chico, pese a que Lían siempre la trató como a un familiar.
—¿Y...?
—Creo que él me iba a confesar sus sentimientos cuando regresara de su misión. ¡Estoy tan salada! He esperado tanto por eso y mira lo que sucede —se lamentó y él la abrazó.
—¿Estás segura que él iba a hacer eso? —preguntó dudoso—. Es que no he visto que tenga un interés más allá de una amistad, y disculpa mi sinceridad, princesita, pero es mi deber decirte las cosas como son. Ese tipo de interés se nota y Lían, no sé, no me da la impresión de que le gustes de esa forma. —Bruno se sintió como un verdugo que maltrataba a su víctima, pero no quería que su hija se hiciera ideas equivocadas y fuera desilusionada o humillada.
—Nos besamos y él me dijo que cuando regresara de su misión me haría una propuesta y que seríamos más cercanos —confesó nerviosa y él agrandó los ojos de la sorpresa.
—¿Se besaron? ¡Vaya! Eso no me lo esperaba. Espero que Lían cumpla con lo que te dijo, él es un buen chico y el hijo de Jing, mi mejor amigo. ¡Eso sería genial!
—Sí, si es que aparece —dijo cabizbaja.
—Oye... Aparecerá, ya verás. Estoy muy feliz por ustedes. —Bruno acarició su mejilla y besó su frente. La felicidad de su hija era la de él y si en verdad Lían le correspondía, entonces él daría el visto bueno a esa relación, dado que su hija no podía tener mejor partido.
***
La tierra
—Me encantan tus ojos... —Lían acarició su mejilla con ternura y luego besó sus labios con tanto deseo que creía que perdería el aliento.
—¡¡Qué rayos!! —Se levantó de golpe con gran agitación. Miró a su alrededor y agradeció que haya sido un sueño, entonces el pavor inundó su pecho y varios escalofríos recorrieron su piel.
Se puso de pie y caminaba en círculo desesperado. Aún sentía el desborde de testosteronas y su corazón palpitaba con intensidad, aquel sueño se sintió tan real que aún sentía el efecto en él.
—¿Por qué? ¿Por qué sueño con la novia de mi primo?