Cap. 19- Los preparativos.
El día de la boda llegó, la decoración ostentosa, parecía salida de los sueños más fantasiosos de Clara. La ceremonia se realizaría en el anfiteatro de la manada, al ser un Alfa con una Omega, compartirían el momento con su gente.
Las ceremonias entre miembros de alta cuna, se limitaban a ser privados y exclusivos, pero ahora necesitaban “la gran boda blanca”, que traiga paz y estabilidad a los grupos de opositores al régimen del Alfa Román.
~ Kairos y Mariano~
Luego de la revisión médica, Kairos dejó en claro cual sería su rol junto a Raven. El Alfa estaba bajo su control, pero los bajos instintos de Raven no.
Kairos: - No puedes tocarla, si se insinúa la rechazas, está hormonal y no quiero matarte tan pronto. –
Mariano: - Mi Rey, seré su coartada, usted es su pareja. –
Kairos: - No podre estar siempre cerca, tú la cuidarás y ayudarás con sus planes, siempre manteniendo la seguridad de madre e hijo. –
Mariano: - No me separaré de ella, seré su sombra. –
Kairos: - No hagas eso, mantente alerta, pero no la asfixies. Es alguien que ama su libertad y tiene muchos problemas de confianza. – tuvo que sincerarse, ya que sería su guardaespaldas.
Mariano: - Entiendo, ¿pero Santiago? –
Kairos: - Solo evita que se meta en problemas, además, necesito que te involucres en los problemas de la manada. Ahora que eres parte de mi facción, debes purificarte de toda esa corrupción elitista con la que creciste. –
Mariano: - Gracias, su alteza. – no podía creer, ese hombre lobo, no era la bestia sádica que relataban.
Kairos: - Usa esté anillo [le entregó el anillo de matrimonio que Raven abandonó en el palacio] si preguntan, es un amuleto de protección que les obsequié. Durante los votos matrimoniales tomaré el control de tu cuerpo, quiero formalizar nuestra unión frente a todos. Por lo que deberás ser fuerte muchachito, no quiero una boda de sangre. – esperaba ver la sorpresa en sus ojos.
~Santiago y Buluk ~
El Alfa se sentía enfermo, con un dolor profundo en el pecho, su lobo se encontraba retraído. Sus interacciones eran débiles y por primera vez, se preocupó por Buluk; el lobo era demasiado emocional.
Santiago: - ¿Qué te sucede? – con desgano, sus dramas lo aburrían.
Buluk: - Me quitan a mi pareja, a mi hijo y la marca otro lobo; perdí todo –
Santiago: - No seas dramático, es temporal, es un matrimonio fingido –
Buluk no continuó el contacto, estaba demasiado dolido, amaba demasiado a esa mujer como para dejarla ir.
Quería ignorar esa preocupación, una marca era algo imposible, sus padres no lo permitirían para evitar que el cachorro sea contaminado con veneno de renegado. Mariano no había terminado la transformación, pero nunca arriesgarían al heredero.
~ Raven~
El vestido era vaporoso, focalizaba el gran escote y escondía su vientre, el color blanco con detalles bordados en hilos de oro eran dignos de la nobleza de los hombres lobo.
No dejó que la arreglen, lo que más importaba era ocultar la marca de Kairos. Con solo verla se enfurecía, al principio le pareció tierno, pero con la cabeza fría era una marca de control.
Un golpe suave en la puerta la sacó de sus pensamientos intrusivos, la cálida voz de Omega Nina, la hizo romper en lágrimas. Al fundirse en un abrazo Nina le susurró:
Nina: - Mi pequeña, nunca pensé en verte de esta forma, eres una princesa. – [este tiempo separadas fue muy duro, Kairos la consentía, pero extrañaba demasiado las conversaciones con Raven]
Raven: - ¿Te parece que algún día imaginé esto? Es el sueño de Clara. – quería burlarse de si misma por haber caído tan bajo.
Nina: - No reniegues, siempre fue mi sueño verlas de ese modo, son hermosas. –
Raven: - Lo cumpliste, Clara lo logró al fin. – poniendo los ojos en blanco.
Nina: - Siempre tan respondona, te ayudaré a arreglarte, es el día más importante de tu vida. –
Clara siempre deseaba tener una imagen pura y de inocencia, pero Raven era completamente opuesta, adoraba el color rojo y el n***o. Vestirse de esta forma era someter toda su personalidad.
Nina la peinó con un semi recogido y maquilló como si fuera una muñeca. Se veía radiante y sencilla, Clara estaba en confinamiento en su mente, ya no confiaba en ella y no permitiría que dañe al pobre Alfa Mariano.
La Omega le pidió como favor personal, que finja por unos minutos ser Clara, quería tener esa experiencia. Sacó una antigua cámara fotográfica y sacó una foto para sus recuerdos. Raven la complació: - Eres una mujer cruel, nunca seré tu preferida- haciéndole un puchero mientras aceptaba la petición.
Nina negó con la cabeza: - solo quería una foto, ahora quiero una con mi dolor de cabeza - convertirse en una sola no había cambiado la dinámica competitiva entre ambas.
Con un tono despreocupado: - No te preocupes, esto es una farsa, el amor no es algo que me interese -. A la Omega se le frunció el ceño, tenía un intelecto brillante, pero era una completa ignorante en el campo de las relaciones. – Debería interesarte, vas a ser madre y mi rey te tomó como su esposa legítima -. La joven la abrazó con ternura: - Abuelita, solo somos amantes, el pequeñito es un error de cálculos. Seguramente conseguirá alguna Beta, tendrá más hijos y se olvidará de nosotros. – suspirando con decepción mientras se miraba en el espejo.
La anciana solo resopló: - Definitivamente no tienes moral, me vas a matar, ¿lo sabes? – el golpe fuerte en la puerta y la voz de un guerrero terminó la discusión.
Nina abrió la puerta y recibió una caja roja con detalles en n***o: - El Rey Licántropo envió un regalo para la novia-.
Raven abrió la caja fascinada por el empaque y no podía creer lo que sus ojos veían, no quería parecer emocionada por el regalo: - Abuela, me ayudas. – una leve sonrisa se le dibujo, el desgraciado sabía como hacerla feliz.
Nina observo el regalo y quedó estupefacta: - Raven, esto es completamente hermoso, pero no es algo que tu hermana usaría. No te preocupes, yo le explicaré a mi rey. – intentando arrebatárselo.
Raven, forcejeo suavemente y lo retuvo: - es un regalo del Rey Licántropo, no podemos ofenderlo, nadie quiere una ejecución durante una boda. – se la veía emocionada.
La anciana sonrió, era la primera vez que la veía sonreír genuinamente.