Karim, abrió los ojos al amanecer y se encontró con ella a su lado. Juliette era tan hermosa, incluso con todo el cabello revuelto; ella era perfecta. Abandonó la cama y se fue a su habitación para tomar una ducha; ese sábado que no iría a la oficina, quiso hacer algo diferente, por eso después de comer junto a Juliette, la invitó a una salida. La joven sorprendida lo miró. —¿Estás seguro? Ella que no había cruzado más al otro lado, desde que se escapó, suspiró hondo. —Sí, es un día soleado y quiero despejar la mente. —¿Ya no te sientes mal? —No, solo un ligero dolor de cabeza, apuesto a que si doy una caminata, desaparecerá —dio por hecho. —Iré a cambiarme. —Te espero. Asintió y le dedicó una sonrisa antes de marchar. Él se quedó observando su ida, aturdido con su prop

