—¿Es una broma, verdad? —intentó reírse para ocultar lo mucho que le habían afectado esas tres palabras. Era un intento vano, pues la risa le sonó forzada incluso a ella misma. Su corazón latía con más fuerza en su pecho, y el cosquilleo que sentía en su brazo aumentó ante los dedos fríos de Dominic que se envolvían a su alrededor. El contacto era electrizante, un recordatorio de la conexión que aún existía entre ellos, aunque la confusión se mezclara con la expectativa. Al darse cuenta de cómo habían sonado sus palabras y que ella podría malinterpretarlas, Dominic corrigió. —Hablo en serio, Violet. Tengamos una cita como amigos, si eso es lo que te parece mejor —en su voz había sinceridad, pero también ocultaba algo más. Y como si se tratara de una burbuja, Violet sintió que esta se

