Me recupero cinco minutos después y decido salir en busca de Samme dispuesta a terminar la pelea. Oficialmente es una maldita pelea y estoy dispuesta a golpearlo hasta que me dé toda la información que necesito. Tomo mi cartera. No sé en qué momento llegó aquí y tampoco recuerdo haberla traído. Es posible que Pete la haya acercado por mí. En verdad no recuerdo haberla traído del vehículo. Justo al lado del sofá veo mis zapatos, de modo que me los coloco. No estoy para repetir de nuevo las miradas insulsas y criticonas de las mujeres del club ni mucho menos del seguridad. Abro la cartera y saco mi móvil, le mando un mensaje rápido a mi amiga y le digo que estoy bien, que estoy en Chicago y que pronto llegaré a casa. Sophia es la única amiga que tengo. Nunca me ha interesado hacer un g

