Mason caminaba entre los pasillos apurado y nervioso. Lo único más aterrador que un montón de adolescentes malcriados era un montón de adolescentes malcriados con dinero. Eran aterradores, pero, hasta ahora nunca se había hablado del tercer año, sino de las versiones más inocentes. Mason llamó a la puerta de la mítica aula 3-3. Se asomó en el aula y vio a los alumnos en un perfecto estado tranquilo, sin hacer ningún sólo ruido. —Eh... — dijo nervioso —, ¿el jefe del grupo? Un chico se puso de pie y sonrió al profesor. Mason lo conocía a la perfección, era el rey de reyes en esa escuela, aquél alumno había hecho y deshecho la escuela en cada oportunidad que pudo. Cain. En su primer año fue el presidente del comité, puesto que utilizó para romper cada una de las reglas de la escuela co

