18 ALMA FRAGMENTADA HELENA Helena se sentía terrible. Su cuerpo estaba pesado, su mente nublada y la fiebre la acosó durante tres días seguidos. Alguien parecía estar a su lado cada vez que abría los ojos durante unos minutos. No podía distinguir lo que la persona estaba diciendo o quién era, ya que su agotamiento la devolvió al estado de inconsciencia. Finalmente, abrió los ojos a un techo desconocido. Miró a su alrededor y encontró a Nobu durmiendo en una silla junto a su cama. Junto a sus pies había una palangana y un paño echado a un lado. Trató de hablar. Su voz era ronca. Frotándose mejor la garganta, vio un vaso de agua al lado de la cama y lo alcanzó. La debilidad en sus extremidades perseveró y gimió en protesta cuando su cuerpo no la escuchó. Nobu se movió y sus cejas se al

