DÉBORA -Lían… -digo su nombre para despertarlo-. Lían… -pero parece no escucharme. Rodeo el lugar y me quedo de pie frente a él con mis ojos apunto romperse en llanto - ¡Lían! -siento que no me escucha. Me inclino y tomo sus hombros para ver su cara más de cerca. -Lían… -al ver que intenta parpadear mi corazón se tranquiliza. Por un momento sentí que lo había perdido. Veo que intenta aclarar su visión al incorporarse. - ¿Débora? -me mira unos segundos antes de pasar saliva y bostezar-. ¿Cómo llegaste aquí? No lo escucho, no estoy concentrada en lo que dice, solo en saber si está bien. Me acerco y me quedo a su lado, inspeccionándolo. -Te he hecho una pregunta -me recuerda. - ¿Por qué…? -mi voz se corta, así que señalo su camisa. -Eso no importa. Responde lo que te pregunte

